Voces

miércoles 3 mar 2021 | Actualizado a 14:44

Piedra en el zapato

Sin duda, combatir el capitalismo es un campo importante en la lucha revolucionaria de liberación.

/ 24 de enero de 2021 / 01:13

En esta semana llega al recuerdo cotidiano, y a la tristeza que se guarda para ocasiones especiales, una lluvia de noticias trayendo en su canasta la vida y la muerte de dos acompañantes en mi camino, dos fuerzas de luchas que me cobijaron en mi rincón de reflexiones y preguntas, sobre el sentido de seguir consecuentemente luchando y nunca rendirse, ni venderse. Dos espejos donde se reflejó, deslumbrando y alumbrando, el sentido de los errores políticos o la puñalada de las traiciones y difamaciones.

Una, la Rosa Luxemburgo, contemporánea de Lenin, una mujer capaz de visualizar la proyección de las luchas revolucionarias, que criticó la Revolución Rusa porque el camino que seguían les llevaba hacia la burocratización. Rosa Luxemburgo fue asesinada.

Otro, el Felipe Quispe, hermano aymara comprometido con la lucha de los pueblos originarios en el territorio de lo que hoy llamamos Bolivia, indio inteligente y terco estratega de las piedras en el camino.

Tanto la Rosa como el Felipe, a pesar de la contundencia de sus opiniones y lo visionario de sus reflexiones con análisis capaces de mover el piso de quienes detentan el privilegio de la palabra y la palabra escrita, han podido ser olímpicamente la ignorada y el ignorado. Pero claro que si sus opiniones, conceptos y aportes serán rehusados, sin reconocer de dónde venían, serán sinvergüenzamente plagiados y en otros casos despolitizados. Movieron el piso de los intelectuales y dirigentes revolucionarios que, desde el lugar de la dirigencia reconocida, por ser hombres blancos letrados, se quedaron con el renombre y la visibilización de la palabra. Para la Rosa y el Felipe, el lugar de locos activistas.

Aunque entre Trotski y Lenin tenían sus diferencias y graves peleas, los dos por ser hombres eran reconocidos, leídos y publicados; lo mismo en toda la formación política de Latinoamérica, antes y ahora, la Rosa Luxemburgo no es leída, ni estudiada. A ella llegué gracias a compañeras que me pasaron mi primer libro de ella: Reforma o revolución.

Sin duda, combatir el capitalismo es un campo importante en la lucha revolucionaria de liberación, pero son más de una las luchas importantes. No solo es el capitalismo, son más de una las luchas que hacer y, al mismo tiempo, derribar el capitalismo, el machismo y el racismo es lo mínimo para empezar.

El proceso de cambio en Bolivia, hoy, además de enfrentar la pandemia del COVID-19, está enfrentando aceleradamente un movimiento político —fundamental— para entender el significado de proceso de cambio revolucionario, proceso que como pueblo nos planteamos desde 2000. Este cuestionamiento profundo sobre el significado de nuestras luchas, contrapone argumentos muy ligados a los sentimientos. Acabamos de salir de una lucha para derrocar una dictadura, vivimos decepciones, traiciones, pero también sentimos en la piel quiénes son nuestras hermanas y hermanos, quiénes nuestros compañeros y quiénes nuestras compañeras.

No está siendo fácil este tiempo. Se muere “El Mallku”, se pelean encarnizadamente por candidaturas dentro del MAS, la derecha intenta reorganizarse en su estrategia “pitita”, las y los traidores se hacen a las moscas muertas con su pureza y moralismo fascista. Es tiempo de pedir fortaleza a nuestras y nuestros ancestros.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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No se concilia

/ 20 de febrero de 2021 / 23:29

Con la violencia a las mujeres no se concilia, menos mal que eso por lo menos queda claro por el momento. Como organizaciones de mujeres debemos estar atentas, porque los intentos de retroceder son permanentes. La Ley 348 “Para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia” es resultado de una lucha en contra de las ONG de mujeres, que desde el neoliberalismo impusieron la negación de los cuerpos para solamente concentrarse en la “perspectiva de género”, que es una de las relaciones que nuestros cuerpos de mujeres tienen.

Lo interesante de desenmascarar la antigua Ley 1674 de las ONG es que al ser una norma de violencia doméstica basada en la relación de género, quedaba en manos de fiscales y jueces determinar quién era masculino violento, en una relación entre hombres y mujeres. Resultado de la aplicación de la Ley 1674, mujeres eran condenadas por jueces que consideraban que eran mujeres masculinas y violentas o mujeres que no cumplían con su rol femenino, y por eso los hombres se sentían ofendidos.

La Ley 348 evidencia el carácter histórico y estructural de la violencia ejercitada contra las mujeres por parte del sistema de dominio patriarcal, que necesita estructuralmente de este modelo de violencia que funciona como argamasa, como pegamento y como base para sostener este sistema de dominio. El carácter histórico y estructural de la violencia hacia los cuerpos de las mujeres tuvo en los Estados republicanos un propiciador y cómplice, con leyes que obligaban a las mujeres a someterse a esta violencia, por ejemplo el “crimen pasional”.

Con la Ley 348, una norma del proceso de cambio del pueblo boliviano, donde las mujeres somos la mitad, hemos dejado claro que el Estado Plurinacional no puede seguir siendo cómplice o ponerse de neutral. El Estado Plurinacional debe constituirse en parte de la denuncia y demanda contra los hombres violentos y criminales. Entonces, la Ley 348 es una norma especial, que por los millones de mujeres asesinadas y mutiladas en el mundo y en Bolivia, por parte de hombres, incluso de sus familias, presupone la violencia de los hombres mientras la sociedad y la cultura no cambien, por eso una ley “Para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia”.

Entonces no la destruyan y vengan a hablar que esta ley también es para juzgar a mujeres o para proteger a hombres feminizados (trans femeninas). Por favor, para juzgar a mujeres violentas está el Código Penal y no una ley especial donde el Estado se constituye en parte apoyando a la víctima, presuponiendo el delito del hombre, y se admite la denuncia de las mujeres incluso de forma oral. Es una ley histórica, pero está recibiendo ataques, abusos y despolitizaciones.

Para proteger a nuestras hermanas y compañeras trans está la Ley 045, contra toda forma de discriminación. Para juzgar a mujeres violentas está el Código de Procedimiento Penal. Abusar de la Ley 348 es contrarrevolucionario, misógino, lesbofóbico, machista y patriarcal, justo son las luchas que también enfrentamos las mujeres,

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Mujer es mujer

/ 6 de febrero de 2021 / 23:46

Indudablemente el feminismo en Bolivia tiene un histórico que está ligado a Mujeres Creando en la etapa de 1991 a 2000 y la comunidad Mujeres Creando Comunidad, a partir de 2001, histórico que yo reivindico como un feminismo que desde la lucha contra relaciones de poder develó las formas como las mujeres funcionales al sistema, incluso desde el feminismo, fueron hábiles articuladoras del neoliberalismo que destrozó nuestro país y las vidas de bolivianas y bolivianos especialmente en los años 90. Ha de ser el Feminismo Comunitario de Abya Yala el que recoja la memoria de Mujeres Creando Comunidad y realice un rompimiento epistémico y político con un feminismo que además de colonialista y burgués neoliberal, contribuye a confundir las luchas de las mujeres de los pueblos que se rebelan. Ciertamente el fascismo racista, las ONG, los y las “pititas” en su lectura colonialista, solo ven el lado blancoide y hoy oenegero de la Virgen de los Deseos (local de la ONG Mujeres Creando), pues porque les sirve para calmar su angustia de abusiva gente mediocre.

Una de las estrategias neoliberales fue y es la de confundir los conceptos políticos e históricos, para que en esa confusión nuestras existencias pierdan el horizonte y la claridad de nuestras luchas. En los años 90 hubo un gran colapso económico, las empresas e industrias se cerraron y el despido de miles de trabajadores y trabajadoras significó un brutal periodo de desesperanza. Fue en ese momento cuando se lanzaron los conceptos de “trabajadores por cuenta propia” para los vendedores de limones y chicles en las calles y de “pequeños empresarios” para quienes eran artesanos y trabajaban en su casa con su familia. De lo que se trataba era de no hablar de despidos, sindicato, transnacionales y neoliberalismo. Destrozar el concepto de clase obrera y la organización para su liberación. El trabajo de despolitización vino también para las mujeres y las posibilidades de organizarnos. Fueron las ONG las que primero se adueñaron y suplantaron la representación de organizaciones y movimientos de mujeres, lo pudieron hacer gracias al dinero que la cooperación internacional daba a estas oenegés para que trabajen con las mujeres de distintos sectores. Pero a la rebeldía revolucionaria no se la puede controlar y en el histórico Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe de 1996 en Chile, denunciamos contundentemente los planes del sistema de dominación.

A partir de ese momento la estrategia fue la de diluir la identidad política del concepto Mujer a nivel mundial y el ataque vino y viene hasta la actualidad con conceptos creados para ese efecto: trans femenino o mujer trans. Las hermanas trans, travestis, transformistas, todas ellas siempre tuvieron en las feministas a aliadas y compañeras, y seguimos siendo compañeras de todas ellas, pero de ahí a decir que el género, que es una relación de poder, reemplace al cuerpo, no pues. Mujer es un concepto histórico y político ligado a la base material y biológica del cuerpo. Como feministas comunitarias de Abya Yala, nosotras hablamos de tres cuerpos: Mujeres, Hombres e Intersexuales. Las luchas las hacemos como pueblos organizados, no solo como sectores de intereses parciales.    

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Capitán América

/ 9 de enero de 2021 / 22:58

Son tiempos de movimientos importantes para la historia de la humanidad y la vida de nuestra madre y hermana naturaleza. Quienes siempre estuvimos en las luchas de liberación de nuestros pueblos y tuvimos la esperanza de que la izquierda en los Estados Unidos podía tomar iniciativas importantes al interior de la política que se debate entre la derecha D y la derecha R, sufrimos decepciones.

Para nuestros pueblos los Demócratas y Republicanos han actuado de la misma manera, la diferencia respecto a la política latinoamericana ha sido mínima, especialmente el último tiempo. Nunca escuché de estos políticos de la derecha D y la derecha R nada respecto a los pueblos originarios de los Estados Unidos, a quienes masacraron y robaron sus territorios, y hoy al igual que los niños y niñas —hijas de migrantes ilegalizados— están en jaulas llamadas reservaciones. Tuvimos la esperanza y aún la tenemos.

Lo que estamos viendo, con el levantamiento fascista de una parte del pueblo estadunidense, es que la crisis del sistema de dominación está evidenciando el carácter fascista del patriarcado capitalista —hoy neoliberal— que se enmascaraba en la “defensa de la libertad y los derechos individuales”, podríamos parafrasear y decir, la libertad de matar so pretexto del derecho individual de robar el trabajo del proletariado y apropiarse de los frutos que la Pachamama da a los pueblos, por ejemplo el petróleo. 

Por supuesto que vamos a recordar a los ridículos “pititas” vestidos de Capitán América y vamos a poner énfasis en lo colonizados y colonizadas que son, la ridiculez y la ignorancia fascista de ellas y ellos; los demócratas, intelectuales, feministas, ecologistas, ONG, el pueblo bien vestido que desde 2011 y con el pretexto del TIPNIS, descaradamente, complotaron generando dudas y desconfianza hacia dirigentes sociales, con la intriga, calumnia y difamación, usando la justicia patriarcal y corrompida para generar juicios sin ninguna prueba, solo con las mentiras de sus bocas. Con esta gente no es posible ningún diálogo, creen lo que quieren creer y condenan por las redes y los medios de comunicación a quien quieren condenar: es la nueva Inquisición del siglo XXI.

El fascismo y el neonazismo hace mucho tiempo que se posicionaron en Europa, incluso con curules parlamentarios, y se les dejó ser y crecer, sin ningún tipo de luchas contundentes, más bien con la complicidad de parte de la izquierda socialdemócrata. Algunas acciones espontáneas del pueblo, como ancianas que les dieron carterazos a los neonazis en sus marchas, definitivamente no fueron suficientes.

Al fascismo, al neonazismo lo vamos a derrotar con proyectos políticos que vengan de las memorias de las luchas ancestrales de los pueblos originarios por el Vivir Bien, summa qhamaña, y por las luchas de la mitad de la humanidad, las mujeres, que por orden del patriarcado machista somos objeto de control de la otra mitad que son nuestros hermanos hombres. Esas propuestas las estamos trabajando en el proceso de cambios en Bolivia; el Feminismo Comunitario de Abya Yala es un ejemplo, toda la reflexión de la descolonización es otra muestra.

En un tiempo de crisis también se pueden sembrar y alimentar las esperanzas que nos mueven a los pueblos y nuestras luchas ancestrales. Jallalla las luchas de los pueblos del mundo.

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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Sin Supermanes pues

El primer hecho que el pueblo denunció es que la administración de justicia era un hecho cotidiano de corrupción y manipulación de la vida en Bolivia.

/ 12 de diciembre de 2020 / 23:26

Una de las victorias importantes del pueblo boliviano y sus organizaciones sociales es que dentro del proceso de cambio se ha desmitificado la justicia, como un quehacer únicamente de los doctores y abogados. Entender que el concepto y significado de justicia ha sido usado para el monopolio de la palabra de un grupito que, por estudiar leyes, se hizo del imaginario social de justicia y su administración en la sociedad.

El primer hecho que el pueblo denunció es que la administración de justicia era un hecho cotidiano de corrupción y manipulación de la vida en Bolivia. Y propuso la elección de magistrados como una de las primeras medidas para intervenir el espacio “de los intocables”. Es lo mejor que hicimos, definir en elecciones qué magistrados queremos. El método de elección es lo mejor que logramos y un ejemplo para otros pueblos, y no vamos a retroceder. Ciertamente hay que mejorar el método, por ejemplo, en la elección de precandidatos a magistrados. Y se tiene que profundizar la discusión sobre el significado de justicia en la sociedad y nuestras organizaciones.

Nos extraña el nombramiento de autoridades paracaidistas, que no vienen de organizaciones sociales y no representan a ningún espacio de acumulación y confianza política, pero respetamos las decisiones del Presidente. En ese sentido, nos preocupan las declaraciones y las intenciones manifestadas por Iván Lima, ministro de Justicia. ¿A qué nos referimos? Pues a que, primero, instaura de nuevo el imaginario colonialista de que hablar de justicia no lo puede hacer el pueblo, para eso están “los doctores” que tendrían el privilegio de ser los notables.

Qué desinformado, en la cumbre de justicia realizada en Sucre ya dejamos establecido que una cosa son las leyes y otra es la justicia y su administración. Otra de las declaraciones preocupantes es la de abrir la Constitución. Quién es él para plantear eso, en un momento en el que estamos saliendo de un golpe de Estado y donde los y las fascistas están al acecho. ¿Qué pretende? Otra declaración que causa asombro es que si él hace denuncia de corruptos, le estaría cayendo mal a la gente. Está bien pues que saque a corruptos, es su trabajo, para qué hacerse la víctima y ocupar espacio mediático planteándose como “Superman justiciero”. No pues, pedimos a los y las ministras dejar la soberbia.

Los abogados y sus notables sabrán de leyes, las leyes que rigen hoy la sociedad en su espíritu son patriarcales, colonialistas y capitalistas, no han sido modificadas, sino recuerden cómo se rasgaron las vestiduras con el nuevo Código Penal, con sus supuestas críticas, fue un arma usada por los y las fascistas pititas para preparar el golpe de Estado. La nueva Constitución dio algunas líneas, pero importantes, como la tierra, las familias y otras fueron hábilmente modificadas por la derecha, so pretexto de no aprobar nada de la nueva Constitución.

En el proceso de cambio ya tuvimos que aguantar ministros mandones, tipo opus dei, machistas, clasemedieros, etc. Espero que el ministro Lima reflexione y se ponga al servicio del pueblo y nuestro proceso de cambio revolucionario.

*Es feminista comunitaria

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Para ‘vivir bien’

/ 15 de noviembre de 2020 / 00:04

¡Lo logramos¡ En un esfuerzo maravilloso de las mujeres y los hombres del pueblo boliviano, logramos recuperar la posibilidad de elegir y decidir sobre nuestro futuro. Bolivia es un ejemplo para el mundo, por la organización para recuperar las esperanzas. Dejamos nuestras broncas por un momento, hasta encontrar el camino para poder construir juntas y juntos la victoria electoral del 18 de octubre.

Hoy nos enfrentamos a la tarea de ejercer el Gobierno y ahí es muy importante la reflexión, evaluación y autocrítica de los 14 años del proceso de cambios. Los errores y los aciertos corresponden a todas y todos, no se vale solo ponerse del lado de los aciertos y dejar los errores a los otros. Tenemos que ser responsables de lo que sucede en nuestro proceso de cambios revolucionarios. Por acción u omisión, también somos responsables. Por cometer errores o por no evitarlos, por quedarnos calladas o callados también somos responsables. Es saludable la actitud de no cerrar la boca, hoy es el tiempo de hablar lo que no nos parece, basta de callarnos por temor a que los fascistas se aprovechen de las críticas públicas. Lo que vimos es que los golpistas juraban que solo ellos y ellas sabían criticar los errores nuestros y que nosotras y nosotros solo obedecíamos. Nunca fue así, pero esa idea se hizo el grupo de fachos, racistas.

Construir el “vivir bien” de la humanidad y de la madre y hermana naturaleza en equilibrio y reciprocidad, es la tarea. Las tareas administrativas del Gobierno, con medidas inmediatas para resolver la crisis económica en favor de la vida del pueblo, deben estar concatenadas con la construcción del “vivir bien”. Necesitamos darle contenido a este “vivir bien”, qué significa en cada uno de los territorios, es entender el código de la unidad de la wiphala, entender la armonía de los colores manteniendo la identidad, es entender cómo construir la unidad en la multiversidad de existencias.

Las mujeres del proceso de cambios revolucionarios, estuvimos presentes en cada momento de estas luchas, para las miradas machistas de nuestros compañeros ya será imposible negar nuestra presencia. Pero lo que además hay que visibilizar es que las mujeres de nuestro pueblo fueron determinantes en diferentes momentos clave, como asumir responsabilidades.

No vemos muchas mujeres en el ejecutivo ministerial, esperemos que en los otros cargos las mujeres puedan ejercer su derecho de construir y decidir cómo seguir construyendo este proceso político, que además de esperanzador, desafía profundamente la creatividad. Las mujeres, desde las organizaciones sociales reunidas en la Alianza —a la cabeza de las hermanas Bartolinas—, ya plantearon uno de los pilares de esta nueva etapa del proceso político, la despatriarcalizacion, que no se reduce a la lucha contra el machismo y la violencia hacia las mujeres. La despatriarcalizacion es una concepción de la política pública, es una forma de administrar el Gobierno de manera que nos conduzca a caminos que tienen como objetivo acabar con todo tipo de opresiones y no solamente tratar las opresiones que nos atacan a las mujeres. Esa es la diferencia.

En buen tiempo esta recuperación de los sueños y toda la energía para nuestro gobierno. Jallalla.

es feminista comunitaria.

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