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martes 19 ene 2021 | Actualizado a 14:30

Jacobs y ‘MM84’

Marx señalaba que en el comercio en el cual se ha puesto a la venta una mercancía, no se muestra cómo se fabricó esa mercancía.

/ 11 de enero de 2021 / 03:27

Pata de mono es un cuento escrito por W.W. Jacobs. Hace unos días volví a ver el argumento en la película de superhéroes: Mujer Maravilla 1984 (MM84).

 El cuento de Jacobs narra la historia de un amuleto, una pata de mono, que tiene la facultad de conceder tres deseos. Si bien cada deseo se cumple, lo hace de una manera terrorífica. En el cuento el señor White pide a la pata de mono su primer deseo: 200 libras. Una vez que pide el deseo él espera ver el dinero caer del cielo o encontrarlo mágicamente en su bolsillo, pero no. A la mañana siguiente, mientras la familia White desayuna, un hombre se presenta a la puerta de casa, y se produce la siguiente conversación:

“La compañía me ha encargado que le exprese sus condolencias por esta gran pérdida. Le ruego que comprenda que soy tan sólo un empleado y que obedezco las órdenes que me dieron. Se me ha comisionado para declararles que Maw & Meggins niegan toda responsabilidad en el accidente. Pero en consideración a los servicios prestados por su hijo, le remiten una suma determinada.

El señor White soltó la mano de su mujer y, levantándose, miró con terror al visitante. Sus labios secos pronunciaron la palabra: ¿cuánto?

—Doscientas libras— fue la respuesta”.

Lo dramático viene después. La señora White exige a su esposo un nuevo deseo: que el hijo vuelva a la vida. Sin darse cuenta pide un muerto con vida.

“Los golpes volvieron a resonar en toda la casa. El señor White oyó que su mujer acercaba una silla; oyó el ruido de la tranca al abrirse; en el mismo instante encontró la pata de mono y, frenéticamente, balbuceó el tercer y último deseo.

Los golpes cesaron de pronto; aunque los ecos resonaban aún en la casa. Oyó retirar la silla y abrir la puerta. Un viento helado entró por la escalera, y un largo y desconsolado alarido de su mujer le dio valor para correr hacia ella y luego hasta el portón. El camino estaba desierto y tranquilo”.

¿No es este cuento una lección sobre el denominado fetichismo de la mercancía?

Marx señalaba que en el comercio en el cual se ha puesto a la venta una mercancía, no se muestra cómo se fabricó esa mercancía. Es decir, se oculta a los ojos del consumidor la explotación de la que son víctimas los obreros que producen esas mercancías.

Pero es más radical la reflexión de Borges, para quien, Pata de mono era un cuento para reflexionar el trasfondo de lo que se desea. En Marx hay una ocultación de la explotación, pero en Borges hay algo mucho más tremendo: se sabe que sucederán cosas terribles en cada deseo, pero no hay ocultación, sino una especie de goce en la espera sobre lo terrible que va a suceder. En la película Mujer Maravilla 1984 el cuento se interpreta respecto a lo terrible que es desear, es decir, hay que tener cuidado con lo que deseamos, tal vez se vuelva realidad.

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El gorila invisible

Digamos que nuestro cerebro dispone de dos cajones, uno en el que se guardan las cosas de las que somos conscientes y otro que guarda las cosas de las que no lo somos

/ 14 de diciembre de 2020 / 07:24

Hace más de 10 años un grupo de investigadores estadounidenses reunieron a muchos espectadores en una sala y les mostraron una película en la que se veía un partido de baloncesto. Uno de los equipos llevaba camisetas negras y el otro camisetas blancas. Pidieron a los espectadores que contaran cuántas veces botaban el balón los del equipo de camisetas blancas. La mayoría respondió el número correcto. Luego los investigadores preguntaron si vieron algo más durante el recuento, la mayoría lo negó con la cabeza. Entonces les animaron a ver la cinta una vez más, esta vez sin que se concentren en contar, de pronto los espectadores dieron un grito: ¡había un gorila paseándose en el campo de juego! No era un gorila auténtico sino una mujer vestida de gorila, pero lo sorprendente es que nadie había visto al gorila la primera vez.

Los investigadores hicieron un segundo experimento con nuevos espectadores, que esta vez debían contar el número de botes del balón del equipo de camisetas negras; el resultado fue diferente, solo un tercio de los espectadores no vio al gorila. La mujer disfrazada llamó más la atención porque el disfraz del gorila era negro como las camisetas del equipo que pidieron a los espectadores seguir.

Este experimento demostró que cuanto más nos concentramos en un asunto determinado dejamos de prestar atención a otras cosas. Simplemente se nos escapan del razonamiento, no las vemos venir, aunque estén allí delante nuestro, en nuestras narices. Nuestro cerebro las almacena de todas formas, aunque para nosotros queden invisibles. Digamos que nuestro cerebro dispone de dos cajones, uno en el que se guardan las cosas de las que somos conscientes y otro que guarda las cosas de las que no lo somos. De esta manera se puede decir que hay cosas que no sabemos que sabemos, pero están allí jugando a ser invisibles.

Sin embargo hay personas que tienen un solo cajón en su cerebro, estos son los llamados locos lúcidos o savants. Stephen Wiltshire es uno de ellos, una vez voló en un helicóptero sobre Londres, una ciudad que quería conocer desde niño. Luego dibujó la imagen de la ciudad tal como se la ve desde el aire, y todo se correspondía exactamente, Wiltshire no discriminaba ninguna imagen, todas ellas se grababan en su cerebro.

Borges dedicó un cuento a estos locos lúcidos, se trata de su relato Funes el memorioso, un hombre que lo recordaba todo con una memoria prodigiosa y detallada, sabía desde las formas de las nubes australes del amanecer del 30 de abril de 1882 y podía compararlas con las vetas de un libro que solo había visto una sola vez en su vida.

Funes vivía en los detalles, en tanto los espectadores del partido de baloncesto simplemente no veían los detalles, aunque éstos fueran tan grandes como un gorila invisible.

*Es abogado y filósofo.

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La Constitución de la India

La India no solo pasó a existir desde 1949, sino que empezó a construirse desde ese año bajo la búsqueda de una identidad constitucional; esta es la importancia de esta Constitución

/ 30 de noviembre de 2020 / 00:39

El 26 de noviembre de 1949 se promulgó la Constitución Política de la India, que entró en vigencia el 26 de enero de 1950. La importancia de esta Constitución es múltiple, pues dio nacimiento al Estado de la India, entendido como una asociación compleja de estados (554 estados regidos por príncipes o marajás que habían sobrevivido bajo la administración colonial británica), con una población de más de 1.300 millones de habitantes, con un mosaico extenso de identidades, religiones, lenguas y culturas, además del sistema de castas que habitan en su organización social.

En 1888, John Strachei, uno de los administradores coloniales de la India, dio una conferencia bajo el título ¿Qué es la India?, en la que dijo: «Ese país no existe, y éste es el primero y más importante de los hechos que podamos aprender acerca de la India. La India es un nombre que damos a una dilatada región que comprende multitud de países diferentes»; por ello la Constitución de la India dio nacimiento a ese país que no existía, creando un Estado singular, posiblemente con la democracia y el sistema jurídico y político más complejos que hay en el planeta.

El profesor italiano Domenico Amirante ha caracterizado a este sistema político-jurídico como «La democracia de los superlativos» que gestiona más de 800 millones de votantes a las urnas para las elecciones políticas, que posee, como decíamos, la mayor diversidad cultural del mundo y un modelo de Estado multicultural, con un sistema de estados federales asimétricos y una justicia dinámica, basada en las culturas y los pueblos que reflejan un pluralismo jurídico que se construye en esta relación fuerte de culturas.

La Constitución de la India tardó en redactarse tres años. La Asamblea Constituyente fue convocada en 1946, los constituyentes fueron elegidos por asambleas provinciales y se precisó de un comité de redacción que tenía como finalidad plasmar en el texto constitucional el pasado, el presente y proyectar el futuro del nuevo Estado.

La India no solo pasó a existir desde 1949, sino que empezó a construirse desde ese año bajo la búsqueda de una identidad constitucional; esta es la importancia de esta Constitución, que más que un punto de llegada de un proceso histórico de construcción de un nacionalismo (Ghandi buscaba esta construcción nacionalista inspirado en los procesos nacionalistas de la unidad italiana) era un punto de partida para construir un Estado singular. Si bien todo Estado es en sí una singularidad en sí misma, en el caso de la India el reto ha sido y es mucho más arduo, por la diversidad y complejidad referida.

La Constitución de la India posee 395 artículos y 12 anexos, y comparte con la boliviana el récord de ser considerada una de las más extensas del mundo.

es abogado y filósofo

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Kymlicka

/ 24 de febrero de 2020 / 01:17

Will Kymlicka es un filósofo canadiense, referente indiscutible del multiculturalismo liberal. Su obra se inscribe en el debate liberales-comunitaristas que se desarrolla después de la publicación de Teoría de la Justicia de John Rawls (1971). Sin embargo, es la promulgación de la Constitución canadiense de 1982 la que activa el debate sobre los derechos de los pueblos indígenas en sociedades multiculturales durante toda la década de los 80 y parte de los 90. El libro de Will Kymlicka que marca este debate fue Ciudadanía Multicultural, el cual se ha convertido en uno de los textos clásicos del multiculturalismo liberal.

La tesis central de Kymlicka consiste en distinguir dos esferas necesarias en la legislación fundamental de un Estado multicultural: la esfera de las restricciones internas y la esfera de las protecciones externas. La primera trata de lo que deben y no deben hacer los miembros de un pueblo indígena. Es decir, ¿qué puede y qué no puede autorizar, prohibir, recompensar y castigar la autoridad de un pueblo indígena? La línea rectora de estas restricciones son los derechos humanos.

La segunda esfera trata de resguardos del pueblo indígena frente al Estado o la sociedad mayor en la que se encuentran. Estos resguardos se traducen en derechos especiales de representación o participación directa en determinados órganos de poder público; derechos territoriales, entendidos como tierra y territorio indígena; derechos de autogobierno, como ser autonomía y jurisdicción indígena, educación intercultural y derecho de consulta, entre otros.

El Estado multicultural sería, entonces, aquel que reconoce derechos colectivos de pueblos indígenas que se expresan en esta lógica de restricciones internas y protecciones externas. El multiculturalismo liberal de Kymlicka concibe a los pueblos indígenas como minorías sobre las que se practica una política de tolerancia. Y en el fondo se busca “modernizar” a estos pueblos a partir de ampliar cada vez más las restricciones internas.

El multiculturalismo se asienta en un postulado liberal, pues considera que el reconocimiento de la cultura es vital para el ejercicio de las libertades. Uno de los derechos típicos del multiculturalismo liberal es el derecho de consulta, que posibilita la negociación para la explotación de recursos naturales. El Convenio 169 de la OIT, así como la Constitución colombiana de 1991 o la reforma constitucional boliviana de 1994 son una muestra del multiculturalismo liberal.

En 2009 Bolivia aprueba un nuevo texto constitucional. Y si bien avanza y desarrolla ideas distintas a las del multiculturalismo liberal, la herencia de esta corriente aún se la puede encontrar en muchos de los artículos de la Constitución vigente.

* Es abogado y filósofo.

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Esferas

El ser humano emerge en busca de recrear su caverna confortable, su certeza protectora.

/ 27 de enero de 2020 / 06:29

Para el filósofo alemán Peter Sloterdijk, los seres humanos vivimos creando y recreando esferas y atmósferas de protección. Desde la concepción, el ser humano vive en esta condición diádica: placenta/feto, madre/niño, alma/Dios. El ser humano emerge en busca de recrear su caverna confortable, su certeza protectora. Desde las microesferas íntimas como la pareja y la familia, a las esferas políticas de mayor dimensión como los Estados, que Sloterdijk caracteriza como “úteros fantásticos para masas infanitilizadas”.

La ruptura de la esfera, el estallido de la atmósfera se la vive como una catástrofe, una pesadilla y un trauma. El exterminio judío fue la ruptura de un mundo que daba cobijo a sus seres humanos. También lo fue la colonización y el exterminio indígena. Y hoy los migrantes que llenan las calles europeas nos muestran los retazos de sferas que explotaron. El ser humano descascarado, dice Sloterdijk, debe arreglárselas para vivir a la intemperie y buscar, lo antes posible, la (re)creación de una nueva esfera. Para mostrar esto, Sloterdijk realiza una arqueología de lo íntimo, de los espacios de albergue no solo material, sino también espiritual. Las personas buscamos levantar burbujas y globos para sentirnos seguros; así nos blindamos contra los horrores de un espacio estriado y sin referencias.

En lo político, las urnas electorales son otras expresiones de la esferología política. Incluso aquellos que acusan a la macroesfera política de tratarlos como un rebaño no buscan destruirla, sino dilatarla, volverla más ancha y más participativa. La mónada autista, el bloom, o como quiera llamarse al idiota que renuncia al espacio público y político donde se decide su vida, es el abono para los autoritarismos.

En una entrevista le preguntaron a Michel Foucault por qué se interesaba tanto en política. Y éste respondió: “¿Por qué no debería interesarme por ella? ¿Qué clase de ceguera, qué sordera, qué densidad ideológica tendría que pesar sobre mí para impedir que me interesase por el problema sin duda más crucial de nuestra existencia; es decir, la sociedad en la que vivimos, las relaciones económicas con las que funciona, y el sistema que define las formas habituales de relación, lo que está permitido y lo que no, que rigen normalmente nuestra conducta?”.

Así, para Sloterdijk y para Foucault, la política es la esfera de vida más importante que hemos creado, y la que constantemente se encuentra en riesgo. Sería el macroútero en el que los humanos buscan vivir, mucho más cuando han experimentado su ausencia, han vivido persecución o simplemente se les ha negado la humanidad. La vida es una esfera.

Farit Rojas T.

Es abogado y filósofo.

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Inocencia

Esto quiere decir que el acusado no debe demostrar su inocencia, sino que el acusador es quien debe demostrar la culpabilidad.

/ 13 de enero de 2020 / 06:33

La presunción de inocencia y el juicio previo son las dos caras de una misma moneda. Uno es culpable solo después de ser declarado como tal en un juicio previo llevado a cabo mediante un debido proceso. Esto quiere decir que el estatus de inocencia acompaña al ser humano durante toda su vida, siendo uno de los escudos protectores más importantes frente al poder arbitrario.

La presunción de inocencia también supone que la culpabilidad de un delito debe ser jurídicamente construida hasta adquirir un grado de certeza. Esto quiere decir que el acusado no debe demostrar su inocencia, sino que el acusador es quien debe demostrar la culpabilidad, pues de lo contrario todos serían culpables hasta que no se demuestre lo contrario. Asimismo, la presunción de inocencia es una regla lógica, pues un ser humano no puede ser inocente y culpable a la vez. O se es inocente o se es culpable, no se admite una tercera posibilidad. Finalmente, la presunción de inocencia supone que no pueden existir partes de la culpabilidad que no necesiten ser probadas.

Si bien la presunción de inocencia se remonta al Derecho Romano (relacionado con la regla in dubio pro reo), ha sido invertida para las prácticas inquisitivas desarrolladas en la baja Edad Media, en las que se presumía que uno era culpable, así como se presumía que todos eran pecadores. No fue sino hasta la antesala de la Revolución Francesa, con juristas como Montesquieu o Beccaria, que se reconoce una vez más la presunción de inocencia. De esta manera se plasma tanto en la Declaración de 1789 como en la Declaración de Derechos Humanos de 1948. La Constitución boliviana vigente reconoce la presunción de inocencia en el Art.116.

La doctrina ha discutido mucho acerca de la relación entre la presunción de inocencia y la prisión preventiva. Sin embargo, si bien existe una conexión lógica entre ambas, la presunción de inocencia es una máxima, entendida en tanto regla, pues se relaciona con la dignidad de la persona. A su vez la prisión preventiva debe ser una excepción, y como tal debe ser de aplicación restrictiva y solo a lo estrictamente necesario, siempre precautelando que al aplicarla no se vulneren más derechos que la restricción preventiva y temporal a la libertad personal.

Como se podrá intuir en todo lo que hemos dicho, el núcleo central de la presunción de inocencia radica en la dignidad de la persona, que de ningún modo puede ser tratada como culpable sino hasta que sea declarada como tal en un juicio llevado a cabo con todas las garantías. Y si la prisión es un castigo, no puede adelantarse un castigo a una persona que no es culpable. En Bolivia muchos jueces olvidan esta garantía. Por caso, de cada 10 privados de libertad, 7,5 están detenidos de manera preventiva.

Farit Rojas T.

Es abogado y filósofo.

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