Voces

martes 19 ene 2021 | Actualizado a 14:43

Capitán América

/ 9 de enero de 2021 / 22:58

Son tiempos de movimientos importantes para la historia de la humanidad y la vida de nuestra madre y hermana naturaleza. Quienes siempre estuvimos en las luchas de liberación de nuestros pueblos y tuvimos la esperanza de que la izquierda en los Estados Unidos podía tomar iniciativas importantes al interior de la política que se debate entre la derecha D y la derecha R, sufrimos decepciones.

Para nuestros pueblos los Demócratas y Republicanos han actuado de la misma manera, la diferencia respecto a la política latinoamericana ha sido mínima, especialmente el último tiempo. Nunca escuché de estos políticos de la derecha D y la derecha R nada respecto a los pueblos originarios de los Estados Unidos, a quienes masacraron y robaron sus territorios, y hoy al igual que los niños y niñas —hijas de migrantes ilegalizados— están en jaulas llamadas reservaciones. Tuvimos la esperanza y aún la tenemos.

Lo que estamos viendo, con el levantamiento fascista de una parte del pueblo estadunidense, es que la crisis del sistema de dominación está evidenciando el carácter fascista del patriarcado capitalista —hoy neoliberal— que se enmascaraba en la “defensa de la libertad y los derechos individuales”, podríamos parafrasear y decir, la libertad de matar so pretexto del derecho individual de robar el trabajo del proletariado y apropiarse de los frutos que la Pachamama da a los pueblos, por ejemplo el petróleo. 

Por supuesto que vamos a recordar a los ridículos “pititas” vestidos de Capitán América y vamos a poner énfasis en lo colonizados y colonizadas que son, la ridiculez y la ignorancia fascista de ellas y ellos; los demócratas, intelectuales, feministas, ecologistas, ONG, el pueblo bien vestido que desde 2011 y con el pretexto del TIPNIS, descaradamente, complotaron generando dudas y desconfianza hacia dirigentes sociales, con la intriga, calumnia y difamación, usando la justicia patriarcal y corrompida para generar juicios sin ninguna prueba, solo con las mentiras de sus bocas. Con esta gente no es posible ningún diálogo, creen lo que quieren creer y condenan por las redes y los medios de comunicación a quien quieren condenar: es la nueva Inquisición del siglo XXI.

El fascismo y el neonazismo hace mucho tiempo que se posicionaron en Europa, incluso con curules parlamentarios, y se les dejó ser y crecer, sin ningún tipo de luchas contundentes, más bien con la complicidad de parte de la izquierda socialdemócrata. Algunas acciones espontáneas del pueblo, como ancianas que les dieron carterazos a los neonazis en sus marchas, definitivamente no fueron suficientes.

Al fascismo, al neonazismo lo vamos a derrotar con proyectos políticos que vengan de las memorias de las luchas ancestrales de los pueblos originarios por el Vivir Bien, summa qhamaña, y por las luchas de la mitad de la humanidad, las mujeres, que por orden del patriarcado machista somos objeto de control de la otra mitad que son nuestros hermanos hombres. Esas propuestas las estamos trabajando en el proceso de cambios en Bolivia; el Feminismo Comunitario de Abya Yala es un ejemplo, toda la reflexión de la descolonización es otra muestra.

En un tiempo de crisis también se pueden sembrar y alimentar las esperanzas que nos mueven a los pueblos y nuestras luchas ancestrales. Jallalla las luchas de los pueblos del mundo.

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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Sin Supermanes pues

El primer hecho que el pueblo denunció es que la administración de justicia era un hecho cotidiano de corrupción y manipulación de la vida en Bolivia.

/ 12 de diciembre de 2020 / 23:26

Una de las victorias importantes del pueblo boliviano y sus organizaciones sociales es que dentro del proceso de cambio se ha desmitificado la justicia, como un quehacer únicamente de los doctores y abogados. Entender que el concepto y significado de justicia ha sido usado para el monopolio de la palabra de un grupito que, por estudiar leyes, se hizo del imaginario social de justicia y su administración en la sociedad.

El primer hecho que el pueblo denunció es que la administración de justicia era un hecho cotidiano de corrupción y manipulación de la vida en Bolivia. Y propuso la elección de magistrados como una de las primeras medidas para intervenir el espacio “de los intocables”. Es lo mejor que hicimos, definir en elecciones qué magistrados queremos. El método de elección es lo mejor que logramos y un ejemplo para otros pueblos, y no vamos a retroceder. Ciertamente hay que mejorar el método, por ejemplo, en la elección de precandidatos a magistrados. Y se tiene que profundizar la discusión sobre el significado de justicia en la sociedad y nuestras organizaciones.

Nos extraña el nombramiento de autoridades paracaidistas, que no vienen de organizaciones sociales y no representan a ningún espacio de acumulación y confianza política, pero respetamos las decisiones del Presidente. En ese sentido, nos preocupan las declaraciones y las intenciones manifestadas por Iván Lima, ministro de Justicia. ¿A qué nos referimos? Pues a que, primero, instaura de nuevo el imaginario colonialista de que hablar de justicia no lo puede hacer el pueblo, para eso están “los doctores” que tendrían el privilegio de ser los notables.

Qué desinformado, en la cumbre de justicia realizada en Sucre ya dejamos establecido que una cosa son las leyes y otra es la justicia y su administración. Otra de las declaraciones preocupantes es la de abrir la Constitución. Quién es él para plantear eso, en un momento en el que estamos saliendo de un golpe de Estado y donde los y las fascistas están al acecho. ¿Qué pretende? Otra declaración que causa asombro es que si él hace denuncia de corruptos, le estaría cayendo mal a la gente. Está bien pues que saque a corruptos, es su trabajo, para qué hacerse la víctima y ocupar espacio mediático planteándose como “Superman justiciero”. No pues, pedimos a los y las ministras dejar la soberbia.

Los abogados y sus notables sabrán de leyes, las leyes que rigen hoy la sociedad en su espíritu son patriarcales, colonialistas y capitalistas, no han sido modificadas, sino recuerden cómo se rasgaron las vestiduras con el nuevo Código Penal, con sus supuestas críticas, fue un arma usada por los y las fascistas pititas para preparar el golpe de Estado. La nueva Constitución dio algunas líneas, pero importantes, como la tierra, las familias y otras fueron hábilmente modificadas por la derecha, so pretexto de no aprobar nada de la nueva Constitución.

En el proceso de cambio ya tuvimos que aguantar ministros mandones, tipo opus dei, machistas, clasemedieros, etc. Espero que el ministro Lima reflexione y se ponga al servicio del pueblo y nuestro proceso de cambio revolucionario.

*Es feminista comunitaria

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Para ‘vivir bien’

/ 15 de noviembre de 2020 / 00:04

¡Lo logramos¡ En un esfuerzo maravilloso de las mujeres y los hombres del pueblo boliviano, logramos recuperar la posibilidad de elegir y decidir sobre nuestro futuro. Bolivia es un ejemplo para el mundo, por la organización para recuperar las esperanzas. Dejamos nuestras broncas por un momento, hasta encontrar el camino para poder construir juntas y juntos la victoria electoral del 18 de octubre.

Hoy nos enfrentamos a la tarea de ejercer el Gobierno y ahí es muy importante la reflexión, evaluación y autocrítica de los 14 años del proceso de cambios. Los errores y los aciertos corresponden a todas y todos, no se vale solo ponerse del lado de los aciertos y dejar los errores a los otros. Tenemos que ser responsables de lo que sucede en nuestro proceso de cambios revolucionarios. Por acción u omisión, también somos responsables. Por cometer errores o por no evitarlos, por quedarnos calladas o callados también somos responsables. Es saludable la actitud de no cerrar la boca, hoy es el tiempo de hablar lo que no nos parece, basta de callarnos por temor a que los fascistas se aprovechen de las críticas públicas. Lo que vimos es que los golpistas juraban que solo ellos y ellas sabían criticar los errores nuestros y que nosotras y nosotros solo obedecíamos. Nunca fue así, pero esa idea se hizo el grupo de fachos, racistas.

Construir el “vivir bien” de la humanidad y de la madre y hermana naturaleza en equilibrio y reciprocidad, es la tarea. Las tareas administrativas del Gobierno, con medidas inmediatas para resolver la crisis económica en favor de la vida del pueblo, deben estar concatenadas con la construcción del “vivir bien”. Necesitamos darle contenido a este “vivir bien”, qué significa en cada uno de los territorios, es entender el código de la unidad de la wiphala, entender la armonía de los colores manteniendo la identidad, es entender cómo construir la unidad en la multiversidad de existencias.

Las mujeres del proceso de cambios revolucionarios, estuvimos presentes en cada momento de estas luchas, para las miradas machistas de nuestros compañeros ya será imposible negar nuestra presencia. Pero lo que además hay que visibilizar es que las mujeres de nuestro pueblo fueron determinantes en diferentes momentos clave, como asumir responsabilidades.

No vemos muchas mujeres en el ejecutivo ministerial, esperemos que en los otros cargos las mujeres puedan ejercer su derecho de construir y decidir cómo seguir construyendo este proceso político, que además de esperanzador, desafía profundamente la creatividad. Las mujeres, desde las organizaciones sociales reunidas en la Alianza —a la cabeza de las hermanas Bartolinas—, ya plantearon uno de los pilares de esta nueva etapa del proceso político, la despatriarcalizacion, que no se reduce a la lucha contra el machismo y la violencia hacia las mujeres. La despatriarcalizacion es una concepción de la política pública, es una forma de administrar el Gobierno de manera que nos conduzca a caminos que tienen como objetivo acabar con todo tipo de opresiones y no solamente tratar las opresiones que nos atacan a las mujeres. Esa es la diferencia.

En buen tiempo esta recuperación de los sueños y toda la energía para nuestro gobierno. Jallalla.

es feminista comunitaria.

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Bajo asedio

“Fraude” dicen cuando no son ellos y ellas quienes ganan las elecciones. Se viola los “2/3” cuando queremos lograr gobernabilidad para el pueblo

/ 1 de noviembre de 2020 / 01:18

En 2003 derrotamos en las calles al neoliberalismo que había destruido nuestro país y con esa insurrección se inició un proceso de cambios, que recuperó la energía histórica de hombres y mujeres de los pueblos originarios del Kollasuyu.

Igual que ahora, desde el primer momento de 2006 acosaron todos los días, estaban complotando contra el gobierno del hermano Evo Morales, 14 años lastimaron la voluntad popular. Es necesario que la sociedad boliviana recuerde el comportamiento de los y las incitadoras y mentirosos que solo buscan su interés personal. Fueron 14 años de asedio al proceso de cambios, por afuera y por adentro serrucharon el piso y a pesar de todo ese asedio, se tuvo 14 años de estabilidad, que no fue todo lo que queremos construir como horizonte revolucionario, pero era lo mejor que se pudo lograr a pesar de los errores.

Esta gente que dice que la democracia es el mejor sistema de respeto de las decisiones del pueblo, ejercidas a través del voto, miente; en Bolivia la muestra evidente es la gran crisis de este instrumento de la burguesía, creado y legitimado en la Revolución Francesa en 1789. Para ejemplo, en el mundo queremos decir que la palabra democracia, en Bolivia, es un pretexto para ejercer el poder fascista de las oligarquías locales con el apoyo de los grupos de poder internacionales.

Esos grupitos de empresarios y empresarias  que tienen el poder económico y con ese poder —fruto de robar al pueblo trabajador— quieren manejar a los pueblos a su gusto y capricho angurriento. Los pueblos que nos vamos dando cuenta y usamos ese instrumento burgués del voto y la democracia para legitimar a nuestros representantes, tenemos que vivir el asedio, que no importa la ridiculez de su capricho, igual nomás hacen berrinches que son protegidos internacionalmente, porque se hacen a las víctimas.

 “Fraude” dicen cuando no son ellos y ellas quienes ganan las elecciones. Se viola los  “2/3” cuando queremos lograr gobernabilidad para el pueblo. Cualquier cosa es magnificada, tergiversada y sirve para dar aliento a su fascismo racista. “Como no he ganado, que se anulen las elecciones”, “como quiero entorpecer al gobierno de los indios todos los días y no dejarles gobernar, quiero que para toda decisión haya 2/3”, “cómo pues estos indios van a ser tan vivos de protegerse con allanar el camino de la gobernabilidad para el pueblo”. No, no quieren que haya paz en Bolivia, hasta no salirse con su capricho. Si no tienen al presidente de sus sueños racistas y fascistas, continuarán asediando la tranquilidad y el trabajo del pueblo.

Quieren la paz de los muertos por masacres como las de Senkata y Sacaba. Quieren la tranquilidad de presos políticos calladitos a plan de golpes, persecuciones y amenazas. Eso es la democracia controlada por los grupos de poder colonialista, capitalista, transnacional, racista y machista. Que golpea la puerta de los cuarteles para que policías y militares de una vez salgan a matar a un pueblo inteligente que supo usar para sí un instrumento ajeno.

*Julieta Paredes es feminista comunitaria

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Para vencer el odio

/ 17 de octubre de 2020 / 22:13

Es un tiempo saboteado el que hemos vivido estos 11 meses, tiempo en el cual las energías ruines se dispararon por todo el territorio boliviano como aves de rapiña. Veníamos de haber caminado 14 años, construyendo y reconstruyendo un país saqueado por el neoliberalismo. Fue un caminar en medio de mucho asedio, obstáculos y trampas, regados a cada paso, cual campo minado. Espacio donde permanentemente la amenaza estaba tocando la puerta de las esperanzas que traía el proceso de cambio.

Las fuerzas destructivas de la vida, que son la derecha en política, instauraron el discurso de tener el monopolio de la crítica al gobierno del hermano Evo Morales y el MAS IPSP, no querían ver ni entender que el proceso de cambio estaba sostenido por muchas y muchos que, siendo muy diferentes, habíamos decidido cuidar la vida en Bolivia. Muchas y muchos que desde 2003 venimos haciendo propuestas, discusiones y críticas constructivas. También hemos discutido acaloradamente, nos hemos indignado y hasta nos hemos peleado, pero seguíamos manteniendo la unidad.

No por llunkus o lamebotas, sino porque construir es difícil, es un proceso que pide serenidad, ética, paciencia, unidad y creatividad, algunos elementos que hacen a la política de los pueblos. No se necesitaba hacer un golpe de Estado, matar 36 hermanos, encarcelar y perseguir a quien no pensaba igual. No se necesitaba regar dolor para decir las críticas y luchar por lo que se crea justo. No se necesitaba destruir el país, no se necesitaba tirar abajo lo construido en 14 años, por el solo interés de borrar de la memoria un proceso que nos permitió crecer en la valoración de nuestras identidades en este territorio. Lo que se hizo estos 11 meses no fue hacer caer una estatua, derrumbaron sueños de país que se hicieron realidad.

Las diferencias entre todas y todos, quienes apoyamos el proceso de cambio, son muy profundas pues Bolivia es así, el mundo es así, y hay que encontrar la metodología de establecer diálogos que conviertan esas diferencias en energías de revoluciones destinadas a garantizar la vida digna al pueblo boliviano, a los pueblos originarios, a las organizaciones y movimientos, revoluciones que den contenido al Summa Qhaman, el Vivir Bien. Por eso apoyamos el proceso de cambio, porque así tendremos tiempo para aprender a dialogar sin lastimarnos ni agredirnos, queremos acabar con el odio.

Lo digo claramente: fue muy irresponsable el estallido racista. Claro, me dirán cómo vas a pedir responsabilidad a quien tiene un odio racista. Yo digo ¿por qué no? Responsabilidad voy a pedir, porque éste es el país que tenemos, aquí vivimos y seguramente aquí moriremos, la mayoría de esa gente irresponsable, cómplice del Golpe, vive aquí, no se va a poder escapar a Miami como Goni Sánchez de Lozada y ser protegido por el Gobierno de Estados Unidos.

Estamos en un día donde se pueden corregir las equivocaciones, estamos en un momento donde podemos vencer el odio instalado en las calles y el Gobierno.

Estamos a tiempo de enmendar los apresuramientos y ese actuar con cabeza caliente. Ahora es el momento de pensar en garantizar un tiempo de paz, para reconstruir Bolivia. Ya no hay vuelta atrás, los pueblos originarios somos gente, el pueblo empobrecido somos gente, las mujeres somos gente. ¡¡Ni una muerte más!! Estamos a tiempo de vencer el odio.

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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¿Y la despatriarcalización?

/ 4 de octubre de 2020 / 10:24

Las mujeres somos la mitad de la humanidad, nuestra existencia marca la presencia de ésta, es como el mirar de un cuerpo que está marcado por dos ojos: uno el de las mujeres, otro el de los hombres. En porcentajes llegamos a ser —dependiendo de los territorios— un poco más del 50%. El camino de la participación de las mujeres en todos los aspectos de la vida es evidente, pero a pesar de lo evidente y comprobable a una simple inspección, las mujeres hemos tenido permanentemente que justificar nuestra presencia. Porque simplemente: no nos ven.

Y no hablo solo de nuestros compañeros hombres.

No quiero hablar de las mujeres en general, porque las mujeres no somos iguales, existe entre nosotras opresiones, explotaciones, racismo y discriminación.

Las mujeres fascistas, racistas y de derecha no tienen el menor reparo de golpear, insultar, escupir y hasta matar a mujeres del pueblo.

El proceso de cambios políticos históricos del pueblo boliviano —en estos 14 años— ha logrado posicionar a diversas organizaciones y movimientos sociales de mujeres con propuestas, como el Feminismo Comunitario de Abya Yala y la Alianza de Mujeres por la Revolución Democrática y Cultural, de la cual el Feminismo Comunitario es parte. Posicionar los cuerpos, las opiniones y propuestas sobre cómo administrar el gobierno y cómo esas tareas deberían aportar a la construcción del Vivir Bien en nuestro territorio de Bolivia, fue una tarea permanente de apoyo, defensa, crítica y autocrítica, pero siempre construyendo; porque este proceso es nuestro, me refiero a que es del pueblo.

En la propuesta del Feminismo Comunitario, la Despatriarcalización fue motivo de discusión en los grupos de trabajo de la Asamblea Constituyente (2006-2008), pero las ONG feministas y de mujeres, manejando dinero de las financiadoras internacionales, impusieron el discurso neoliberal, de la equidad e igualdad de género.

Pero no nos rendimos, continuamos disputando el territorio de las palabras y finalmente logramos posicionar la Despatriarcalizacion, no como una continuación de las tecnócratas de género, sino como otra concepción descolonizadora, de la política pública desde las mujeres, que la llamamos Despatriarcalizacion.

Pero claro, era reciente, en marzo de 2009 se logró abrir un mínimo espacio en el Gobierno, espacio que sin recursos, y con el poco interés del Ministerio de Economía, empezaba a pararse. Hoy ni qué hablar, no pasa absolutamente nada. En este régimen golpista es una desgracia. Al contrario de lo que hicimos, la práctica política de las mujeres de derecha —las “pititas”— es completamente servil a las órdenes de los patriarcas del imperio y de los machitos de las logias locales.

Como mujeres del proceso de cambio revolucionario tampoco vemos, ni oímos, ni leemos nada de la Despatriarcalizacion en las propuestas de nuestros y nuestras candidatas, la mayoría ni hablan, y por ahí alguno lo maneja como cliché, pero de propuestas efectivas desde la despatriarcalizacion, no hay nada.

*Es feminista comunitaria

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