La calidad educativa puede ser entendida como el conjunto de cualidades intelectuales, sociales, morales y emocionales que se generan en los estudiantes, resultado de la integración de las dimensiones que componen el círculo virtuoso de la calidad educativa: normativo, infraestructura, profesores y estudiantes.

El componente normativo, en general, está definido por el Gobierno mediante la estrategia o plan sectorial en materia educativa, instrumento que define el objetivo estratégico y las directrices sectoriales, el mismo debe contener elementos socioculturales propios de cada país rescatando los valores y tradiciones culturales para la mejor asimilación de los contenidos curriculares, pero además, es imprescindible que esté en concordancia con los parámetros y lineamientos internacionales en materia educativa, incorporando de esta manera al país en el contexto mundial. En este núcleo se incluyen, además, el diseño curricular de las asignaturas, las metodologías de evaluación y la reglamentación interna de cada institución educativa, elementos alineados al plan sectorial.

El segundo componente se refiere a la infraestructura que contiene los ambientes físicos para el desarrollo pleno de la actividad educativa, aulas, pupitres y pizarras; asimismo, laboratorios, ambientes deportivos y espacios recreativos, a estos elementos se suman las computadoras, pantallas digitales y conexiones a internet como herramientas imprescindibles de apoyo.

Otro de los elementos fundamentales dentro del círculo virtuoso de la educación se refiere a los profesores, que deben tener vocación, capacidad intelectual, formación académica y pedagógica para transmitir sus conocimientos a los educandos, mediante diferentes herramientas en el desarrollo de sus clases, además de ser motivadores y exigentes, con capacidad de identificar liderazgos, facilitadores que cumplan con la programación y los objetivos académicos establecidos para cada gestión.

El círculo se completa con el elemento central del proceso, los estudiantes, los cuales deben tener principios y valores, respeto por el otro y sus diferencias, equilibrio emocional, conscientes de sus derechos y deberes, con metas claras y deseo de superación, capaces de asimilar los conocimientos impartidos por sus profesores y motivados a la investigación. Parte de estas cualidades son impartidas en el hogar, siendo la institución educativa un complemento determinante en la formación académica.

Estas dimensiones conforman el círculo virtuoso de la calidad educativa, interaccionan de manera sistemática e integral, generando de esta manera sinergias para lograr calidad y excelencia en la educación.

Bolivia está muy distante de alcanzar, al menos, alguno de los núcleos mencionados, las razones son estructurales y no atribuibles a ésta o la anterior gestión de gobierno, vienen de muchas décadas pasadas en las cuales ha existido poca o nula atención por parte de las autoridades de turno que se conformaron con diseños superficiales y poco estructurados en esta materia, que no contribuyeron al desarrollo pleno de la educación boliviana.

La pandemia obligó la implementación de clases a distancia y/o virtuales a instituciones, profesores y estudiantes que tuvieron que improvisar en la utilización de estos sistemas para tratar de salvar la presente gestión educativa; sin embargo, es importante resaltar que gran parte de los estudiantes en Bolivia no cuentan con acceso y cobertura a internet, además de carecer de equipos para este propósito, desnudando de esta manera las deficiencias en materia educativa.

Las medidas desacertadas de la actual gestión de gobierno, clausura del año escolar y la desorientación al sistema universitario, entre otras, han dejado a la educación en el limbo del abismo y en colapso, por lo que resulta imprescindible e ineludible que la próxima gestión de gobierno considere a la educación como una verdadera prioridad nacional, corrigiendo de esta manera los errores del pasado y visualizando una educación de calidad para todas y todos.

Gustavo Gómez es economista y académico universitario.