China y Bolivia están geográficamente muy separados, pero cuentan con una larga historia de intercambios. Ya en la dinastía Ming, hace más de 400 años, la porcelana china había entrado en el mercado boliviano, mientras las monedas de plata procedentes de Bolivia circulaban en el país asiático. Durante los 35 años transcurridos desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, las relaciones bilaterales se han desarrollado profundamente, la amistad tradicional se ha hecho cada vez más sólida y las cooperaciones en diversas áreas han resultado fructíferas.

Primero,se ha consolidado la confianza política mutua. Se ven frecuentes intercambios y visitas de alto nivel, y las bases políticas de ambas partes se han asegurado con firmeza. En 2018, los dos países establecieron asociación estratégica, marcando un hito en la historia de las relaciones bilaterales. Además, ambas partes han mantenido una estrecha cooperación en asuntos internacionales y regionales, apoyándose mutuamente y salvaguardando conjuntamente los intereses de los países en vías de desarrollo. Ambos han respetado el sistema social y la ruta de desarrollo respectivos, lo cual se ha convertido en un modelo de tratarse como iguales para vivir en armonía.

En segundo lugar, las cooperaciones económicas y comerciales han logrado resultados notables. La colaboración sustancial entre China y Bolivia es una cooperación Sur-Sur en base a la igualdad y el beneficio mutuo. Bolivia es un socio importante de China en América Latina. China es el segundo mayor socio comercial, la mayor fuente de importaciones, el mayor país proveedor de financiamiento y el mayor contratista de obras de Bolivia. Específicamente, hay más de 60 empresas chinas operando en Bolivia con más de 50 proyectos en construcción, creando más de 10.000 empleos para las localidades. Asimismo, el satélite Túpac Katari, el proyecto de seguridad urbana Bol-110, las plantas de potasio y de carbonato de litio en Uyuni, la de acero en el Mutún, la central eléctrica de San José, entre otros, han contribuido a la elevación de las telecomunicaciones y la seguridad pública, optimizado su estructura de energía, mejorando la infraestructura y la industrialización, beneficiando efectivamente a los bolivianos.

Por otro lado, la carne de res, el café, la quinua andina y otros productos agrícolas de Bolivia han ingresado al mercado chino, impulsando vigorosamente las exportaciones bolivianas a esa tierra asiática y generando aún más fuerza motriz y oportunidades para el desarrollo de la agricultura boliviana.

El tercer punto consiste en los vigorosos intercambios culturales. China ha abierto un Instituto Confucio en Cochabamba y realiza la enseñanza del idioma chino en siete escuelas primarias, colegios y universidades, atrayendo a más de 4.000 estudiantes. Unos 250 estudiantes bolivianos han gozado de becas proporcionadas por el Gobierno de China. Asimismo, la exposición de paisaje, la semana de cine, las ceremonias del Año Nuevo Chino ya atrajeron a un gran número de seguidores, mientras la «fiebre china» y la «fiebre wushu» se están avivando cada vez más. Los intercambios personales han sido cada vez mayores y promueven continuamente el entendimiento entre los dos pueblos.

Desde principios de este año, China y Bolivia han llevado a cabo activamente la cooperación contra la epidemia del COVID-19. En el apogeo de la lucha del pueblo chino contra este mal, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia emitió un anuncio mostrando la solidaridad con el Gobierno chino y su pueblo, diversos sectores de la sociedad boliviana nos extendieron sus condolencias y apoyo. De igual forma, al surgir la pandemia en Bolivia, ambas partes mantienen estrecha colaboración y hasta este momento en Bolivia no existe ningún caso importado desde China.

China ya ha donado a este país 236.500 máscaras médicas, 20.000 kits de prueba, 13.680 trajes protectores, 2.600 pares de gafas, 2.000 guantes, 563 termómetros de rayo rojo, 5 máquinas respiradoras, etc., que suman una gran cantidad de insumos médicos. China también celebró tres videoconferencias, en las que compartieron con representantes del Ministerio de Salud y de la asociación médica de Bolivia sus experiencias antiepidémicas. Además, las empresas chinas vienen realizando esfuerzos para volver a trabajar superando los efectos adversos. Es decir, reanudan el trabajo de manera ordenada y segura para inyectar un nuevo impulso a la recuperación económica boliviana.

Quisiera enfatizar que China continuará defendiendo el concepto de construir una comunidad global de salud para todos, contribuirá aún más en esta causa de salud pública mundial y apoyará la lucha antiepidémica de Bolivia dentro de sus capacidades. Tengo buena fe en que las dificultades no durarán mucho tiempo, ya que la primavera definitivamente llegará después del frío invierno, y el pueblo boliviano superará las contrariedades y así conquistará a la epidemia.

«Los muy conocidos son como vecinos sin importar la distancia que los separe», como dice un proverbio chino. Enfrentando el futuro, China está dispuesta a construir la Nueva Ruta de la Seda junto con Bolivia, para explorar el potencial de la cooperación sustancial. Las economías de China y de Bolivia son altamente complementarias, y se espera una mayor cooperación en la industria, la agricultura, la infraestructura y el turismo, etc. Este año, China celebrará la tercera Exposición Internacional de Importaciones, extendemos una calurosa bienvenida a los amigos de Bolivia y esperamos que ingresen más productos bolivianos al mercado chino.

Quisiera reiterar que China otorga gran importancia al desarrollo de las relaciones con Bolivia y está dispuesta a consolidar la confianza política mutua, fortalecer la integración estratégica y estrechar los intercambios humanos para generar un mayor bienestar para ambos pueblos y así escribir conjuntamente un nuevo capítulo de amistad chino-boliviana.

*Es embajador de la República Popular China en el Estado Plurinacional de Bolivia