jueves 25 feb 2021 | Actualizado a 21:24

‘Mi promoción’, fondo para difundir música en internet

La plataforma www.vivirenbolivia.net, con el apoyo de Intervenciones Urbanas, impulsará a 50 artistas.

Música en internet Foto: rawpixel.com

/ 13 de junio de 2019 / 11:00

El proyecto de difusión musical Mi promoción fue una de las propuestas seleccionadas por el Programa de Intervenciones Urbanas (PIU) para recibir apoyo económico, gracias al cual ha lanzado la convocatoria para fondos concursables destinados para la promoción a bandas nacionales en redes sociales. El propósito es ampliar el alcance de estos proyectos artísticos a nuevas audiencias, para captar nuevos fans y difundir la música nacional en todo el mundo, generando una mayor interacción con nuevos mercados.

“La motivación para iniciar este proyecto responde a una trayectoria de varios años: VivirenBolivia ha fomentado la música nacional de diversas formas a lo largo de sus años de actividad, convirtiéndose en la primera distribuidora digital del país y ofreciendo hasta hace poco un portal dedicado a música boliviana. Ya que algunos servicios fueron descontinuados recientemente, se buscan otras maneras de promocionar lo nuestro, como en este caso, mediante campañas de pago en redes sociales. Los fondos son otorgados por Intervenciones Urbanas mediante postulación: las campañas se lanzarán en septiembre de 2019, previa confirmación de los fondos por parte de la institución mencionada”, explica Danilo Casati, creador y CEO de la plataforma virtual.

Según se explica en el portal, a los primeros 50 artistas o grupos que apliquen a la convocatoria se les asignará un crédito de Bs 1.000 para promocionar una web, una fanpage, un perfil en redes sociales, un audio o un video en Facebook durante siete días.

VivirenBolivia se encargará del diseño de las campañas y de su puesta en marcha, eligiendo la segmentación más apropiada de acuerdo con el estilo musical del postulante. Las campañas se realizarán a través de la nueva fanpage del proyecto, creada y gestionada por VivirenBolivia para la ocasión: VENBOmusic. Posteriormente, se seguirá empleando este nuevo canal para la difusión de otros proyectos musicales bajo diferentes modalidades.

“Difundir mediante internet es hoy algo imprescindible para aumentar la audiencia y la popularidad de un proyecto musical. Los artistas que no recurran a las plataformas especializadas ni a las redes sociales para interactuar con sus fans o para generar una comunidad alrededor de sus actividades estarán en clara desventaja respecto a los que sí lo hagan”, explica Casati.

El postulante debe ser boliviano/a, puede ser solista o debe pertenecer a un grupo musical en activo, debe contar con al menos un tema propio (audio o video) para promocionar y no se admitirán contenidos discriminatorios u ofensivos hacia ningún individuo, empresa, institución o colectivo.

El cierre de la convocatoria y el anuncio de los ganadores será el 12 de junio.

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Gil Imaná: El maestro visionario que entregó su arte al país

El 28 de enero murió el artista nacido en Sucre. Antes de partir al encuentro de su amada Inés Córdova, dejó un legado que resume su visión y su vida

ARTISTA. Alumno de Juan Rimsa, dedicó su vida, junto con su esposa Inés Córdova, al arte. Murió a los 87 años

Por Adrián Paredes y Miguel Vargas

/ 3 de febrero de 2021 / 11:19

Dame unos 10 minutitos”, pide José Bedoya, historiador del arte boliviano del siglo XX. Es media mañana del jueves 28 de enero de 2020. El exdirector del Museo Nacional de Arte (MNA) recién se ha enterado de la muerte de su amigo personal y colega Gil Imaná Garrón, uno de los más grandes pintores de la historia boliviana.

Media hora más tarde se escucha su voz más tranquila y centrada. Hay tantas cosas positivas que decir sobre el pintor nacido en Sucre el 16 de julio de 1933 y reconocido con el Cóndor de los Andes en 2014, que no sabe por dónde empezar.

Todo un niño prodigio, Imaná siempre tuvo la facultad de expresarse a través del dibujo, pero no sería hasta sus 14 años que, al ser reclutado para un taller especial del maestro de pintura lituano Juan Rimsa, comenzaría su carrera como artista.

“Su padre y madre tenían también una sensibilidad extraordinaria y mucha amplitud de mente pues, en ese tiempo, que dos hijos te digan vamos a ser artistas era medio complicado”, comienza Bedoya.

Quizás el momento fuerte todavía no ha pasado. El gestor cultural recuerda en aluvión muchas cosas a la vez y las va contando, pero algo que siempre prima es la certeza de que Gil Imaná era un espíritu abierto, grande y noble.

Así empezó el legendario grupo Anteo del que formó parte junto con Lorgio Vaca y Walter Solón. Todo comenzó en una cama de hospital a la que estaba forzado Solón, en situación muy delicada, tras un accidente aéreo. “Sin prácticamente conocerlo, estos artistas conformaron un grupo que iban a visitarlo y apoyarlo constantemente”, relata Bedoya. Aquel grupo marcó un segundo espacio para la conformación de la personalidad artística de Imaná: la posibilidad del mural y su íntima relación con las clases trabajadoras.

Poco después llegaría el tercer espacio de desarrollo artístico de Imaná, un detalle trascendental: el amor por Inés Córdova, con quien conformó una pareja entregada al arte. Ella trabajaba en cerámica, él aprendió a expresar su pintura en ese material. “Inés Córdova es un nombre inseparable de Gil Imaná. Seguramente Dios y su Inés lo estaban esperando con los brazos abiertos”, agrega Bedoya.

El entrevistado guarda un breve silencio y luego suelta lo que había pensado: Imaná estaba delicado desde hace rato. “Había prácticamente perdido la vista, pero, aun así, con esa limitación, él siguió dibujando e hizo un par de exposiciones de dibujos prácticamente de memoria”.

La familia lo cuidó hasta los últimos momentos de la madrugada, cuando murió de causas naturales a sus 87 años.

Un regalo para Bolivia

Una primera llamada es rechazada. Con mucha amabilidad, el músico Cergio Prudencio, viceministro de Interculturalidad del Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, informa en un mensaje que en ese momento está en una reunión. Pero cuando se entera del motivo de la llamada pide también unos minutos hasta poder estar disponible.

“Me siento muy orgulloso de poder decir que durante mi presidencia en la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB) se consolidó a plenitud la donación de don Gil Imaná que, por voluntad plena, fue realizada en favor de la fundación. Incluyendo cerca de 7.000 bienes culturales y un inmueble ubicado en la calle Aspiazu, esquina 20 de Octubre, con el fin de hacer allá el museo ImanáCórdova”, declara con formalidad.

Minutos antes, José Bedoya había dicho que aquella donación fue, para Imaná, el acto final de amor a la patria y a sus ideales. La colección, que incluye obras propias y ajenas que fue adquiriendo con los años, fue parte vital de su investigación para generar su estética característica.

Prudencio, por su parte, habla de todo el movimiento que trajo esa colección. Entre gestiones y papeleos, el viceministro llegó a conocer muy bien a un Imaná que, pese a ya estar prácticamente ciego, todavía conservaba una memoria prodigiosa.

Bedoya también rememoró lo útil que fue esa cualidad durante la época de la donación: él nada más tenía que describirle a Imaná unos cuantos detalles de las pinturas para que, a falta de vista, él las pudiese recordar con exactitud.

Esta donación implicó un desprendimiento y una visión muy importante, destaca Prudencio. “Él estaba muy consciente de que, ante semejante magnitud de obra, lo que correspondía era que el Estado se encargue de gestionarla, administrarla y difundirla. Lo hizo en un momento en que la gestión gozaba de muy buena estructura y posibilidad de atender la donación. No fue fácil, aun habiendo la voluntad de don Gil y la disposición clara de transferirle a la fundación, había temas jurídicos pendientes. La titulación de la casa no estaba consolidada, la catalogación no estaba concluida, lo cual concluimos junto al Ministerio de Culturas”. Sin embargo, no se pudo cumplir la voluntad última del artista: que esa casa sea una casa museo. El músico señala que esto les corresponde a las nuevas autoridades de la FCBCB.

“Era un hombre extraordinariamente sensible, cosa que se demuestra en su obra. Una sensibilidad con el ser humano, con el paisaje, con la fuerza telúrica, con las causas sociales. Era muy culto, muy cultivado, muy leído, con quien era exquisito conversar sobre diferentes temas del arte, la cultura y la filosofía”, recuerda. Hay un silencio. “Ay, me toca una fibra”, dice mientras se le quiebra la voz. “Su ternura, sí, él era un hombre muy tierno”.

Termina la llamada con este quiebre honesto, breve, significativo y casi tan descorazonador como el del artista cruceño Lorgio Vaca, el último miembro vivo del grupo Anteo quien, horas después, en un tono tranquilo, resignado y de respiración tan acompasada como invisible, expresa también su dolor. “Para mí es… no tengo palabras para describir mi sentimiento porque Gil es mi hermano del alma y… en fin… no sé qué decir.” No es necesario verlo para sentir cada uno de esas palabras.

Adiós a Gil Imaná 

Con Lorgio Vaca, miembros del grupo Anteo

Junto con su esposa Inés Córdova, al arte. Murió a los 87 años

El dibujo ‘La partida’ cerró la última exposición retrospectiva en vida que se hizo de la obra de Imaná

Placa conmemorativa en la casa de la Calle Aspiazu

El artista con algunas de sus piezas emblemáticas. Con más de 100 exposiciones individuales, representó a Bolivia en Francia, Estados Unidos, Rusia, Ecuador, entre otros.

Reconocimientos para el artista

El artista con algunas de sus piezas emblemáticas. Con más de 100 exposiciones individuales, representó a Bolivia en Francia, Estados Unidos, Rusia, Ecuador, entre otros.

Reconocimientos para el artista

El artista con algunas de sus piezas emblemáticas. Con más de 100 exposiciones individuales, representó a Bolivia en Francia, Estados Unidos, Rusia, Ecuador, entre otros.

Un camino de despedida

No faltaron los homenajes en vida para los ganadores del Premio Nacional de Cultura 2004. “El momento más gratificante en mi trayectoria como director del Museo Nacional de Arte fue conocer a Gil Imaná, tener el honor, junto a la jefa de la unidad de museo, Karen Brigido, y con el apoyo del equipo del museo, de realizar la muestra Inés Córdova Gil Imaná – Homenaje a un amor”, relata el exdirector del MNA Max Hinderer Cruz.

“Tuve el honor de acompañar a don Gil por las salas de exposición a visitar la muestra instalada, era el 30 de agosto de 2019, apenas unos momentos antes de la inauguración de lo que fue la última gran retrospectiva de su obra en forma de homenaje. Escuchar sus palabras, profundas, conmovedoras, emocionantes”.

La pieza final, que concluía el recorrido, era un dibujo al carbón, La Partida, que Gil Imaná dibujó tras la partida de Inés: un dibujo hecho cuando el artista no solo había perdido al amor de su vida, sino la vista. “Dibujó con la maestría de una vida acumulada en sus puños, con la pasión eterna grabada en su memoria, dibujando directamente desde el corazón. La obra muestra el anhelado reencuentro de estas dos almas gemelas, Inés y Gil, reunidos, atravesando el Lago hacia el más allá”.

Ese reencuentro con Inés es el consuelo que amilana un poco el dolor de los que lo conocieron en su arte, su generosidad y su grandeza. Descanse en paz, maestro.

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‘Habitando vacíos’, las puntadas de Erika Ewel

La artista regresa con una exposición de textiles con materiales hallados en su casa durante la pandemia. La muestra estará en Puro hasta el 25 de enero

Exposición "Habitando vacíos"

Por Miguel Vargas

/ 27 de enero de 2021 / 08:18

Aguja e hilo. La artista visual Erika Ewel revisa la pandemia desde la intimidad de su casa, desde los rincones de la memoria, evocando sensaciones a partir de los textiles. Es capaz de bordar los retazos de las vivencias en el encierro desde la fuerza de la presencia, desde estar presente con el cuerpo mismo como mapa y observando desde un espacio doméstico que se transforma con los días. Habitando vacíos es la exposición que se exhibe en Puro Galería — Enrique Peñaranda 1034, San Miguel— hasta el 25 de enero, de 11.00 a 19.00.

Las obras han sido producidas desde marzo de 2020. La artista utilizó elementos que tenía disponibles en casa. “La primera pieza fue Cruz andina, hecha con retazos de tela de pollera que tenía en bolsas, elemento que usé anteriormente. Con estos fui jugando monocromáticamente”, explica Ewel.

El viaje por los rincones textiles continuó en el hallazgo de unas servilletas antiguas que la artista oxidó y bordó. Luego vio un mantel antiguo que le regaló un amigo y decidió retratarse en pandemia, con sus miedos. La pieza se llama Mi yo.

“Después ataqué a un forro de colchón viejo de mi hija y tracé mi barrio visto desde Google Earth. Y bordé lo que yo veo: el horizonte, los eucaliptos, la luz dorada de los cerros en el invierno y también incluí unos monstruos marinos”, relata.

Erika Ewel borda retazos de la pandemia  

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

Algunas de las piezas que se exhiben en la muestra ‘Habitando vacíos’ de la artista Erika Ewel. Foto: Michael Dunn Cáceres

En el encierro también ordenó la casa y halló un diccionario antiguo de su madre. “Comencé a jugar con las palabras y crear mis propio diccionario”. Así vio la luz Escritos. También cambió su almohada vieja y sobre ella bordó los corazones de las dos Fridas conectados. Luego encontró más tapetes antiguos y en ellos dibujó La mano poderosa. El laberinto apareció porque le aquejó una laberintitis y una exposición de arte colonial en el Museo Nacional de Arte la llevó a plasmar el pie sangriento de Cristo con un clavo.

“Ataqué a unos pañuelos viejos: tan masculinos, tan a desuso y tan personales. En uno de ellos tracé mi Cruz del Sur con sus Tres Marías”. Y las corbatas antiguas de su esposo se fueron transformando en nidos de distintos colores, un símbolo de esa casa sólida que él construyó, ese hogar en el que estuvieron encerrados o no. Ese espacio donde la familia se siente segura y desde donde se puede observar el mundo en tiempos de pandemia.

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El teatro sale a la calle

La Compañía Impresentable estrenó una pieza breve basada en la sonoridad y teatralidad para llegar a la gente encerrada por la pandemia

Teatro en la calle

Por Francia Oblitas y Miguel Vargas

/ 2 de diciembre de 2020 / 15:12

La Compañía Impresentable, consciente de que la pandemia tenía encerrada a la gente, sailó a las calles con una propuesta para ser vista y oída desde los balcones, las ventanas y los puestos de venta: Alturas para cuatro megáfonos peregrinos. Los actores Bernardo Arancibia, Mariana Requena, Francia Oblitas y Adalid Cotjiri recorrieron con su arte los mercados y vías populares en la obra dirigida por Óscar García.

La idea partió del uso de aerófonos: bocinas, flautas, tarcas y megáfonos. Los actores dan vida a cuatro seres que, cual peregrinos, recorrieron distintas zonas de la ciudad. Están vestidos con los trajes de bioseguridad, elementos apropiados en nuestra cotidianidad, explica Francia Oblitas, integrante del grupo y autora de los textos. Un dibujo de García es la línea, el hilo que une a estos peregrinos, todos diversos, pero en la búsqueda de un camino en común.

Es una obra móvil que contó con el financiamiento del fondo municipal Focuart, y que invita a los vecinos a asomarse hacia la calle para apreciar la propuesta. En estas páginas, las fotografías de Nicole Paredes —que forma parte del equipo con Daniel Mauricio y Martina Villegas (video) y Os Gutiérrez (diseño gráfico) — están acompañadas por fragmentos del texto escrito por Oblitas.

Artistas llevan teatro y música a las calles

Foto: Nicole Paredes

Foto: Nicole Paredes

Foto: Nicole Paredes

Foto: Nicole Paredes

Foto: Nicole Paredes

El llamado

— Salga a su ventana, salga a su terraza, salga a su balcón, a la puertita de su casa.

— Salga señora, salga señor, saaaaal, saaaal…. saaaaal yodada, sal yodadaaaa … cocinada, sazonada, antojada.

— “Saaal a la ventana, ponte ahí cómodo y con confianza, como si estuvieras en tu casa.

— “Atento barrio para escuchar esta sonata, esta dulce serenata”.

El encuentro

— Me dieron árboles de la selva que nacieron como yo, savia pura del bosque, patas libres y alón.

— Me dieron granos, semillas y hojas de cedrón son la sangre que se pierde por cada ambición.

La despedida

— Aunque hubiéramos compartido nuestros bienes y hecho amigos, si no somos capaces de reconocer al vecino, no hemos llegado a ningún sitio.

— Aunque hubiera cargado mi mochila, esperado por cada peregrino y leído cada libro, si no tengo memoria de la tierra en la que habito, no he llegado a ningún sitio.

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El dulce que une a la familia

Ximena Prudencio y su hija Catalina Jordán han conseguido que los alfajores sean un delicioso vínculo de amor

Socias. Ximena Prudencio Bilbao y su hija Catalina Jordán Prudencio trabajan juntas con los alfajores, los muyus, de Muxsa

Por Miguel Vargas

/ 25 de noviembre de 2020 / 11:16

A mi abuelita le encantaba el dulce. Si ella estuviese con vida, seguramente habría disfrutado mucho de estos alfajores”, recuerda Catalina Jordán Prudencio, chef de profesión y una apasionada por la pastelería. Durante la pandemia, mientras apoyaba a sus dos hijos en las clases en línea y desarrollaba sus actividades, encontró en su mamá —Ximena Prudencio Bilbao— una cómplice perfecta para concretar un emprendimiento lleno de sabor y basado en esta debilidad por los postres. Muxsa, “dulce” en quechua, es el nombre de la marca que han creado juntas, en una búsqueda del alfajor perfecto gracias a la técnica de Catalina y la pasión por los productos artesanales de Ximena.

Foto: Gabriela Prudencio

“En la cuarentena hemos hecho varias pruebas. De ahí surgió la idea. A mi abuela le gustaban mucho los alfajores y nos decidimos y tomamos unas clases. Acto seguido, nos lanzamos a experimentar y seguimos trabajando hasta perfeccionarlos. Los hicimos probar a familiares y amigos cercanos y, cuando estuvo listo, lo lanzamos al público”, agrega Catalina.

El producto estrella es el alfajor de manjar bañado en chocolate negro —el muyu, “redondo” en quechua— pero también hacen mermeladas caseras y pronto presentarán más sabores de alfajores. El empaque y las bolsas también son artesanales y se hacen también a mano. “Nos interesa rescatar las palabras en nuestros idiomas nativos, por eso tenemos un diccionario con términos en quechua, como la wayaqa, que es la bolsa hecha a mano o tukuy, que significa: ‘agotado’”.

Foto: Gabriela Prudencio

“Mi mamá es mi mejor amiga —dice Catalina—. Siempre nos hemos brindado mucho apoyo. Por eso trabajar juntas es importante, somos un equipo, ella es súper organizada y me jala a ser más organizada a mí. Nos repartimos tareas y cada una sabe en qué enfocarse”.

Una tercera Prudencio se ha sumado al equipo: la imagen y el trabajo en redes sociales está a cargo de Gabriela Prudencio Kaune, arquitecta de profesión, y con una sensibilidad especial para el desarrollo de imagen.

Ellas son las “Muxsas Prudencio” y de vender los alfajores a parientes y amigos, han visto crecer a un público demandante gracias al boca a boca y las redes sociales. ¿Y cuál es su ingrediente secreto? “El amor”, sonríen.

Foto: Gabriela Prudencio

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Luis Arce promete ‘reconstruir’ el Ministerio de Culturas, encabezado por ‘una valerosa mujer’

El presidente de Bolivia aseguró que la reposición de esa cartera está restringida por una estructura dejada por el gobierno transitorio

Instalaciones del desaparecido Ministerio de Culturas. Foto: Archivo La Razón

/ 9 de noviembre de 2020 / 19:44

“Vamos a reconstituir nuestro Ministerio de Culturas”, anunció este lunes el presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, durante la toma del juramento de ley a los ministros que configurarán su primer gabinete. Si bien todavía no existe esta cartera, el mandatario destacó que estará dirigido por una mujer.

Mientras se haga la reestructuración, los temas culturales estarán bajo el paraguas del Ministerio de Educación, Deportes y Culturas, que desde hoy estará encabezado por Adrián Quelca Tarqui.

En el acto, el mandatario anticipó su decisión de reconstituir el Ministerio de Culturas, como había dicho también en campaña.

“Hoy nos restringe una estructura armada por el régimen anterior. Ahora nos toca sacar una nueva estructura”, argumentó. “Incluiremos el Ministerio de Culturas que estará dirigido por una valerosa mujer”.

En las redes sociales se baraja para el cargo el nombre de la gestora cultural Elvira Espejo Ayca. quien estuvo a cargo del Museo Nacional de Etnografía y Foklore (Musef) y que este año fue galardonada con la prestigiosa medalla Goethe. La intelectual qaqachaca actualmente se encuentra trabajando en Dresden, Alemania.

El Ministerio de Culturas se creó en 2009 durante la gestión presidencial de Evo Morales, que hizo énfasis en temas como la pluriculturalidad y la descolonización. El 4 de junio de este año, la presidenta transitoria Jeanine Áñez anunció la eliminación de esta cartera y la de Comunicación para reducir los gastos de gestión. Los Ministerios de Deportes y Culturas pasaron a Educación.

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