Actitudes que hacen de una pelea una guerra

Tras un conflicto, lo que más se necesita es dialogar para arreglar, de fondo, el desacuerdo, pero lo que se hace es optar por el silencio y por una supuesta indiferencia.

Discusiones en pareja.

José Luis Mariscal 09/02/2018 05:42 AM

Los desacuerdos y las discusiones son parte normal de una relación de pareja, lo cual no significa que no exista amor, respeto y comprensión. Sin embargo, algo que se descuida es la actitud que se toma tras una pelea, lo que puede generar más desencuentros que el mismo pleito.

“Muchas parejas actúan de forma impulsiva. Se dejan de hablar, se ignoran e incluso meten a terceros en el barullo”, dice la psicóloga Elizabeth Ordóñez. La también terapeuta de parejas encuentra que los conflictos nacen por temas de poca relevancia, pero que al final se agravan por las acciones posteriores a la contienda.

Aquí, una lista de esas actitudes que convierten la batalla en guerra. Un error común en una riña y luego de ella, que gane el orgullo. “Por lo general, uno está enojado y cuando discute hace todo para tener la razón. Es una lucha de poder con el otro, y alguien siempre sale ofendido o herido sentimentalmente”, advierte la terapeuta de pareja, Anahí Navarro.

Tras un conflicto, lo que más se necesita es dialogar para arreglar, de fondo, el desacuerdo, pero lo que se hace es optar por el silencio y por una supuesta indiferencia. Entonces, el ignorar a la pareja es otro de los errores que apuntan las especialistas. “Es normal que se busque espacio, pero lo aconsejable es ser sincero y expresar al otro los sentimientos y las necesidades”, aconseja Navarro. Una de las consecuencias de este error es provocar la idea de castigo y culpa.

Después de una disputa es normal que cada uno tenga la necesidad de desahogarse y recurrir a un amigo, familiar o persona de confianza. Pero puede ser una equivocación involucrar a terceros, puesto que hay el riesgo de quedar como una víctima de lo sucedido y provocar que se tome partido por uno o por el otro. Al final, uno puede pedir consejo, pero sin duda, una pareja es solo de dos.

En este sentido, las interacciones sociales se han trasladado, en muchos casos, a las redes (RRSS), por lo que cuando pasa algo, la gente —especialmente los jóvenes—  lo anuncia en sus cuentas o estados. No es recomendable hacer públicos los problemas, menos en redes de alto alcance. Aquí la cosa cambia porque se da pase a los demás para opinar e involucrarse en los temas de la pareja. “Al publicar en las redes sociales se busca la atención y lograr apoyo. Así, el otro queda como el villano”, explica Navarro. Hacer quedar mal a quien se ama no ayuda a la disolución del problema, lo acrecenta, puesto que ahora habrá que aclarar cosas con el otro y con el mundo. Otra cosa y tema es denunciar algún maltrato.

Tampoco se trata de quedarse callado, pero es importante hablar cuando uno está calmado, sabiendo  que las palabras aportan a la solución y no complican la situación. Por ejemplo, durante una discusión y cuando están enojados, las palabras fluyen de ambos lados llegando a convertirse en insultos o frases hirientes. Lo recomendable es respirar y pensar qué es lo que quiere decir. Después de discutir es mejor regalarse un momento para no decir cosas de las que uno se puede arrepentir, ya que rompen con un cimiento de la relación, el respeto. Y, “si hubo un ir y venir de esas palabras, es mejor no guardárselas, pues uno queda resentido”, aconseja Ordóñez.

Inmediatamente, tras una trifulca amorosa, no se soluciona el problema que la provocó. En este caso,  las especialistas coinciden en dejar que se enfríen las cosas para luego lograr acuerdos y restablecer la armonía. Tampoco es saludable confundir esa búsqueda de paz con debilidad. “Es un error esperar que la pareja dé el primer paso hacia una reconciliación porque se cree, equivocadamente, que al ceder, acepta su culpa y eso, no soluciona el problema”, señala Ordóñez. Así que es mejor que ambos promuevan la paz, el amor y bajen la guardia.

¡Baja la guardia!

No a la defensiva. Esta actitud  culpa al otro y quien se siente acusado se defiende. Así se cae en un sinfín de ‘tú hiciste’.

Cero palabrotas

Durante una riña, las palabras pueden herir al otro. Maneja bien tu vocabulario y evita los insultos.

No a la violencia

En muchos casos, la discusión llega a tornarse acalorada. Evita actitudes y ademanes violentos.

Alguien debe ceder

Disculpas

Pedir disculpas o dar un paso para abuenarse no es señal de culpa o debilidad. Es ser maduro y prioriza la relación.

Escuchar

No te vayas si hay una discusión. Oye lo que le molesta a tu pareja. Si hay violencia, retírate y repiensa tu relación.

Sin enojos

Una vez terminada la discusión y arreglado el problema, no sigas con enojos y resentimientos.

Fuentes: Elizabeth Ordóñez (Psicóloga experta en terapia de pareja) y Anahí Navarro (Terapeuta de pareja y sexóloga)

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