Las primeras notas de la fiesta

Carmelo Patzi, de los Señores Mayas Amantes del Folklore, recuerda cómo fueron las entradas de antaño.

Estilo. Los Señores Mayas Amantes del Folklore en sus primeros años.

Marco Fernández Ríos 07/06/2019 02:50 PM

Es uno de los músicos que participaron en las primeras entradas del Gran Poder, aquellas que tenían pocas fraternidades y bandas. Ahora, a sus 73 años, no puede olvidarse de la música, así es que de vez en cuando vuelve a tomar su trompeta e interpreta alguna kullawada. “La fuerza está aquí (se toca los pómulos), aquí tiene que salir el callo”, señala Carmelo Patzi Adrián, uno de los fundadores de los Señores Mayas Amantes del Folklore, grupo que forma parte de la Fiesta Mayor de Los Andes, que este año postula por ser declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

“Uno elige para su vida aquello que le gusta, puede ser la carpintería o cualquier otro oficio. A mí me gustaba la música desde chango”, dice Patzi. Recuerda que cuando vio pasar por la calle a una banda de música bien uniformada sabía a qué se iba a dedicar desde entonces. Después de egresar de la Escuela de Música del Ejército en 1966 tuvo sus primeras experiencias folklóricas con la banda Marisma Mundial, que entonces estaba de moda, al igual que Juanito y sus Ases del Compás, los Grecos Criollos, Chasquis, Los Hermanos Aduviri y el grupo de Primo Aranda, en tiempos en los que la danza más bailada era la kullawada, por encima de la morenada, el caporal o la diablada.

“Los Verdaderos Rebeldes son nacidos para triunfar; extraños del pelo largo somos, bailamos con la Marisma Mundial. Otra vez señorial, la Marisma y los Rebeldes, la gente dice que los Rebeldes son los mejor”. A pesar de que transcurrieron casi 50 años, el músico canta uno de los temas más interpretados por entonces.

El 20 de octubre de 1973 —en una casa de la avenida Buenos Aires—, bajo el influjo de Marcelino Cari y Arsenio Mamani, un grupo de músicos creó la banda Mayas Amantes del Folklore. Entre ellos estaba Carmelo, quien iba a acompañar a la agrupación durante 46 años.

“La fiesta del Gran Poder era pequeña. Me acuerdo de la diablada Illimani. No recuerdo todo bien ahora porque han pasado muchos años”. Según Patzi, las primeras entradas folklóricas eran cortas, ya que comenzaban en los alrededores de la plaza Garita de Lima y culminaban entre las calles Max Paredes e Illampu.

La festividad se consolidó en 1974, con la fundación de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, en plena dictadura militar de Hugo Banzer Suárez y pocos años después de la incursión guerrillera en el sur boliviano, liderada por el argentino-cubano Ernesto Che Guevara.

En ese contexto surgió la kullawada moderna, una danza que de alguna manera expresaba la molestia con el orden establecido, explica Eveline Sigl en su libro No se baila así nomás. En esa línea aparecieron los Rebeldes Extraños del Pelo Largo, quienes con un baile más movido y saltado bailaron en la entrada con trajes que tenían en la espalda el rostro del Che.

Esas presentaciones llenas de alegría y desobediencia estuvieron acompañadas por los Señores Mayas Amantes del Folklore, cuando las kullawadas más exitosas eran Miles de lágrimas; A la bim, a la bom; Te arrepentirás, y Los rebeldes.

“En esa época bailaban puro jóvenes, no tenía que haber ningún casado en medio de los solteros. Cuando una pareja se juntaba, automáticamente tenía que alejarse de la comparsa”, cuenta.

Patzi, suboficial mayor del Ejército, quien dirigió bandas de música en varios cuarteles del país, ha pasado al servicio pasivo. Pero no ha dejado la música, pues sigue ligado a los Señores Mayas Amantes del Folklore, ya no como antes, aunque siempre con el recuerdo de una kullawada moderna, de aquellas alegres, rebeldes y que tenían al Che Guevara en la espalda del uniforme.


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