Dos, nuevos, disparos sobre la historia de Germán Busch

El expresidente nació en Santa Cruz y fue asesinado, sostiene Rolando Roda Busch.

Erick Ortega es periodista 30/09/2019 08:51 AM

Léanse las siguientes líneas con la voz de un historiador que busca enderezar lo que él cree está torcido en la historia. Léanse los siguientes párrafos con la fortaleza del familiar que busca, pruebas en mano, rebatir lo que se ha dicho de un pariente al que lo han tachado (casi) de cobarde y bipolar.

Su nombre es Rolando Roda Busch. Es nieto del hermano menor de Germán Busch Becerra (Carlos), el presidente más joven que tuvo Bolivia (llegó a la silla presidencial a sus 34 años y ya antes fue considerado un héroe por su participación en la Guerra del Chaco, conflicto bélico que duró desde 1932 hasta 1935).

Roda conversó con Animal Político para “desmentir la hipótesis” que escribió Robert Brockmann en el libro Dos disparos al amanecer, que publicó Plural a mediados de 2017. La obra en cuestión tiene más de 300 páginas en las cuales se perfila a un Germán Busch con luces y sombras, que nació en Beni y decidió ponerle punto final a su vida con “dos disparos al amanecer”.

“Falso. Todo eso es falso”, explica Roda. Él sabe que una nota de prensa no será suficiente para reivindicar la memoria de su familiar; pero sí se atreve a dar su versión de la historia.

Busch ha nacido en Santa Cruz y no en Beni, como Brockmann sostiene. Para afirmar esto, el pariente se remite a las pruebas. Explica que la partida de bautismo del personaje en cuestión fue emitida el 25 de agosto de 1903 en San Javier (Santa Cruz). Acota que en sus primeros cinco años de vida el héroe de la Guerra del Chaco estuvo en Santa Cruz y después se fue a radicar a Beni.

Los errores de Brockmann, añade Roda, datan aun de más atrás. “Tengo la partida de bautizo de la madre de Germán Busch, de la que Robert Brockmann y los benianos dicen que era beniana. La señora Raquel Becerra nace el 24 de septiembre de 1862, en la noche, y se la bautiza al día siguiente en la Parroquia de Jesús Nazareno, Santa Cruz”.

No solo eso. Roda refiere que cuando el padre de Busch, Pablo, resulta herido redacta “de mano propia” su testamento (fechado el 23 de julio de 1908), ante notario y con siete testigos. Ahí describe dónde nacen sus seis primeros hijos (Germán fue el quinto), entre éstos, el que fuera conocido como héroe de guerra.

Brockmann, señala el investigador, en su libro se basa en entrevistas y “no tiene ningún documento” para sostener su propuesta. Acota que a él le han costado al menos un par de años cotejar toda la información que en este momento tiene para sostener su tesis histórica.

Otro elemento central de investigación es la muerte de Busch. Mientras Brockmann presenta la hipótesis del suicidio, Roda afirma que su antepasado fue asesinado.

Brockmann —quien también escribió Tan lejos del mar. Bolivia entre Chile, Perú y Paraguay en la década extraviada 1919-1929 y El general y sus presidentes: vida y tiempos de Hans Kundt, Ernst Röhm y siete presidentes en la historia de Bolivia, 1911-1939— afirma que el día de su muerte (23 de agosto de 1939), el Presidente se veía feliz, pero estaba acorralado por las preocupaciones propias del cargo, además sufría problemas de salud y líos familiares. Entonces, abrió las puertas del suicidio.

Para Roda, esta versión es tan falsa como decir que su tío abuelo había nacido en Beni. Eso sí, añade que la muerte del familiar fue un tema que se escondió bajo la alfombra de la casa. “Mi madre y mis tíos, sus hermanos, todos ellos no han querido tocar este tema porque Busch dejó cuatro hijos y decirles que lo mató su tío resultaba traumático. Se lo debieron callar con mucho dolor. Yo ahora, contra mi madre, he decidido abrir este tema. A ella le duele...”

Sí, Roda responsabiliza de la muerte a otro familiar de Busch, Eliodoro Carmona, hermano de la esposa de Busch, Matilde. O sea era su cuñado, pero además uno de sus edecanes y un hombre con quien el Presidente tuvo muchas dificultades.

Es más —siempre siguiendo la línea de investigación de Roda— el Presidente descubrió que su hombre de confianza estuvo involucrado en tráfico de armas; además ya habían tenido un par de roces y cuando Busch muere (tras una fiesta que él propio Presidente organizó), el edecán estaba con copas demás. En ese estado —refieren los testigos a quienes se les pidió testimonios—, éste era un potencial asesino.

Con el transcurrir del tiempo, Carmona se autoinculpó por la muerte del Presidente, afirma Roda. (Esta teoría también es compartida por el abogado, escritor e historiador Marco Lora Callejas, quien añade que el familiar de Busch llegó a sufrir dos intentos de linchamiento luego de hacer pública esta confesión. Lora publicó el libro Germán Busch. El Centauro del Chaco).

Hoy, Roda cierra algunos detalles antes de presentar dos trabajos de investigación; uno sobre el nacimiento de su familiar y otro sobre su muerte. Todo esto, dice, para hacerle justicia a la historia, a su familia y al propio Germán Busch.

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