Diálogo sobre el Seguro de Salud

Los ciudadanos enfrentan desprotección cuando se ven afectados por alguna enfermedad.

08/02/2019 09:03 PM

Es muy difícil ejecutar cambios en los servicios públicos sin acuerdos básicos con sus operadores. Esto requiere apertura y madurez en todos los sectores involucrados. La apertura de un diálogo sobre la implementación del Seguro Universal de Salud (SUS) es una señal auspiciosa para avanzar hacia la inevitable reforma de ese sector.

Hay consenso, en casi todas las expresiones de la sociedad boliviana, acerca de las graves deficiencias del sistema de salud. Muchos ciudadanos enfrentan desprotección y gran incertidumbre cuando se ven afectados por alguna enfermedad. Apenas una proporción limitada de bolivianos cuenta con un seguro de salud, que a veces suele ser incluso insuficiente, que les permita resolver mínimamente este tipo de problemas.

Por eso es que la reforma del sistema de salud es tan trascendental pues de ésta dependen mejoras concretas en la vida cotidiana e íntima de los ciudadanos. Esta es una agenda pendiente, no únicamente del actual Gobierno sino de todos los que le antecedieron. Es llamativo que prácticamente no haya habido grandes cambios en esta área con la excepción de la implantación del seguro materno-infantil a mediados de los años 90 del anterior siglo. Peor aún, en estos últimos años la población ha crecido y los perfiles de necesidades sanitarias se han modificado y complejizado. Hay urgencia por transformaciones profundas.

Ha sido igualmente decepcionante que pese a esta constatación, la discusión de estas reformas se haya empantanado y en algunas coyunturas se haya confundido con otros intereses. Es evidente que la conversación entre las autoridades del sector y los profesionales de la salud es imprescindible, pues no hay reforma que funcione si sus operadores no están involucrados y se sienten razonablemente cómodos con lo propuesto.

Lamentablemente, han existido muchos desencuentros, algunos de ellos por razones no siempre ligadas al fondo del problema. El resultado es que una transformación que toda la sociedad espera ha seguido postergada y ha sido incluso fuente de desencuentros.

Por esa razón, es muy auspiciosa la apertura que se ha logrado en la última semana entre las nuevas autoridades del Ministerio de Salud, los representantes de los profesionales en salud y el Poder Legislativo para dialogar sobre la propuesta del SUS, de manera que con base en elementos técnicos se proceda a su ajuste y mejora. Ese espíritu debería mantenerse y todos tendríamos que alentar a ambos sectores para que actúen con generosidad, madurez y sensatez para encontrar puntos de acuerdo, los cuales quizás no serán los óptimos para cada uno de ellos, pero que en conjunto contribuirán a una opción posible que beneficie a toda la sociedad. Ojala haya buenas noticias en este ámbito en los próximos días.

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