La poética de Medinaceli

14/05/2019 10:38 PM

La faceta literaria de Carlos Medinaceli (1902-1949) es ampliamente reconocida en el país, en gran medida gracias a La Chaskañawi, obra cumbre del escritor capitalino; tal como se pudo evidenciar en las Jornadas Internacionales organizadas días atrás en homenaje a los 70 años de su fallecimiento. Sin embargo, no solo fue un gran novelista, sino también un formidable intelectual, que logró plasmar, como pocos, sus preocupaciones sobre la realidad boliviana en obras artísticas.

Por caso, Medinaceli consideraba que los bolivianos adolecían de una crisis de identidad producto de la herencia colonial y el afán por imitar modelos europeos. Fenómenos que habrían impulsado una naturaleza “problemática” en el imaginario boliviano: “nuestra conducta, nuestro sentir y gobernar resultan falsos, deficientes, fragmentarios y vacilantes”. Lo que a su vez constituiría un estorbo para “realizar la totalidad de nuestro espíritu dentro de una forma definida”.

Para superar esta problemática en el mundo de las letras, Medinaceli propone volcar la mirada hacia el indianismo, movimiento que a su entender deviene de la misma tierra: “Como tiene sus raíces en la gleba, está nutrido con el jugo de las angustias proletarias, recoge el clamor de justicia de estos nuestros pueblos del Ande que buscan también su redención por la belleza que es bien y verdad”. Ideales que pueden y deben ser empleados para crear obras maestras: “Esa obra vendrá. El porvenir de ese arte duerme en el seno de los dioses del Ande, Apus tutelares”. Interesante reflexión que habría marcado su poética y que sin duda continúa vigente.

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