Semana Santa

"Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca"

13/04/2017 09:54 PM

Este fin de semana se recuerdan la pasión, muerte y resurrección de Jesús, tres acontecimientos que sustentan la religión cristiana, profesada por la mayoría de los bolivianos. Se trata de una conmemoración que además de ritos y feriados en gran parte del mundo genera reflexiones prácticas y teológicas, como la fecha de su celebración o el sentido y la trascendencia de estos hechos.

Respecto a la primera interrogación, los expertos aclaran que en sus albores la Iglesia Católica decidió que el Domingo de Resurrección coincida siempre con la Pascua judía, tal como ocurrió la primera vez. Y esta última fecha se determina según el calendario lunar, que regía el almanaque hebreo. Bajo esta premisa, este acontecimiento se conmemora el domingo siguiente a la primera luna llena que sigue al equinoccio de la primavera boreal, fenómeno que varía de un año a otro. De allí que el Domingo de Resurrección puede celebrarse entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Respecto a la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la Biblia explica que la segunda persona de la Trinidad decidió sufrir y morir por nuestros pecados con el fin de salvarnos de la muerte: “Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Según esta doctrina, el pecado entró al mundo por causa de un hombre, Adán. Por tanto, la salvación solo podía llegar a través del sacrificio de otro hombre. Ello porque la paga del pecado es muerte (Rm. 6-23), y únicamente la vida, que está en la sangre, puede vencer a la muerte. Por tanto, hacía falta un “cordero” libre de toda inmundicia, capaz de limpiar y redimir las transgresiones y rebeldías de la humanidad con su sangre y su propia vida.

Tres días después de la muerte de Jesús ocurrió otro acontecimiento aún más extraordinario: su resurrección. Y es que, como bien explica el apóstol Pablo en su carta a los Corintios, “Si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra fe”. En efecto, la fe del mundo cristiano se sustenta en creer que Dios se hizo hombre hace más de 2.000 años a fin de entregar su vida por amor al mundo, pagando con su sangre, llagas y humillaciones las culpas e iniquidades de la humanidad; y que al tercer día resucitó luego de vencer a la muerte: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (Cor. 15:55).

En otras palabras, de acuerdo con esta visión, la muerte de Jesús en la cruz y su posterior resurrección abre a los hombres la posibilidad no solo tener una relación directa con su creador, sino también de sobrevivir a la muerte física y vivir eternamente junto al Padre en el paraíso. Ciertamente un panorama alentador que para materializarse solo exige un requisito: tener fe en el Salvador y reconocerlo como tal... “porque si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Rm. 10:9).

Comentarios Ver

Introduzca el código captcha que aparece en la imagen