‘Food trucks’

Resulta saludable que la municipalidad se preocupe por normar prácticas que se ejecutan de hecho.

Editorial 13/01/2020 04:34 AM

En los últimos años, numerosos automóviles acondicionados como puntos de venta de comida rápida se han convertido en parte del paisaje urbano. Hasta hace muy poco funcionaban fuera de norma, no tanto porque vulneraban algunas previsiones legales sino sobre todo porque no hay una ley específica para su funcionamiento.

Ahora es posible regularizar su presencia activa en las calles.

El Decreto Municipal 04/2019 establece requisitos, restricciones y condiciones técnicas y de seguridad para estas actividades económicas, que hasta ahora han proliferado, particularmente en la zona Sur de la ciudad, al margen de una regulación específica y que, en ya varios casos, prefirieron superar esta limitación reuniéndose en terrenos donde pudiesen funcionar sin afectar la vía pública, pero que a su vez limita las posibilidades de este sistema de venta de comida.

Desde ahora es posible ejecutar el trámite de licencia de funcionamiento de “vehículos de expendio de alimentos preparados” o “food trucks” en las plataformas de atención ciudadana emplazadas en tres puntos de la ciudad o en las oficinas de las subalcaldías del municipio. Después de concluir el trámite, el vehículo acondicionado como cocina puede permanecer en algunas vías donde el ancho de la calzada y las aceras lo permita, y vender comida entre las 19:00 y las 02:00.

Entre las condiciones técnicas exigidas al vehículo que funciona como cocina y escaparate al mismo tiempo se incluyen sendas instalaciones de agua potable, agua residual y segura de gas; energía eléctrica de un generador independiente; sistema de refrigeración de alimentos; mobiliario y equipamiento de acero inoxidable y material lavable. Se prevén inspecciones municipales para verificar que las condiciones descritas en los papeles, que se presentan al solicitar la licencia, existen en la realidad. Se espera que el trámite dure hasta 45 días hábiles.

En una sociedad acostumbrada a la informalidad y a la apropiación del espacio público con fines comerciales, es saludable que el gobierno local se preocupe por normar prácticas que muy a menudo se ejecutan de hecho, imponiendo así límites a la señalada apropiación del espacio público, especialmente allí donde pueda representar obstáculos para la circulación, e impidiendo el asentamiento permanente de estos negocios en las vías. Interesante también es la restricción a un solo “food truck” por propietario, lo cual debería evitar monopolios.

Corresponderá a la municipalidad paceña darle máxima visibilidad a esta innovación, pero también máxima transparencia al trámite y sus resultados. La venta de comida callejera es una realidad de la cual resulta difícil escapar y que puede ser verdaderamente problemática si no se regula y limita. Asimismo, el interés de posicionar a la ciudad sede de gobierno como destino gastronómico del turismo internacional implica exigir normas de calidad al nivel de estándares internacionales.

Bien ejecutada, la regularización de los “food trucks” podría ser un avance en materia de vida urbana; que así sea depende de la autoridad municipal y de sus normas.

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