Noticias falsas

Lucía Sauma
06/12/2017 09:52 PM

El éxito de una noticia falsa, difundida por las redes sociales, es que se publique en un medio de comunicación serio como si fuese verdadera. Para el medio que la reproduce es el peor de los errores, por no verificar la autenticidad del hecho y porque deberá cargar con las consecuencias de caer en el juego de irresponsabilidad al que se dejó llevar. Para las redes sociales, la verdad es lo de menos, su objetivo es jugar qué tan lejos y a qué velocidad puede propagar mentiras. Mientras que para un periodista y para un medio que se precie, la búsqueda de la verdad es la esencia de su trabajo.

Las noticias falsas, fake news en inglés, han incrementado su difusión de manera vertiginosa. Quienes las propagan aprovechan que la gente siempre está en búsqueda de aquello que reafirme lo que cree, o está dispuesta a creer, o lo que le conviene creer cualquiera sea el motivo. Son frecuentes aquellas noticias falsas que muestran fenómenos naturales jamás vistos como el video de un río de arena en Arabia Saudita. ¿Qué usuario de redes sociales no ha recibido el mensaje de búsqueda de adolescentes desaparecidos que se difunden desde hace años y que piden se pase información a números telefónicos que no corresponden al país? ¿Quién piensa en las consecuencias de difundir tales mentiras?

Las consecuencias a las que conduce la divulgación de noticias falsas pueden ser catastróficas. Un vivo ejemplo lo palpa la población musulmana Rohingya en Myanmar (antigua Birmania), donde cerca de 1 millón de ellos viven como ilegales, por lo que deben pedir permiso a las autoridades del país de mayoría budista para casarse o viajar, condenados a la miseria sin poder poseer tierra o propiedad alguna aunque habitan el territorio por generaciones. De agosto a la fecha, al menos 500.000 rohingyas huyeron a campos de refugiados en la vecina Bangladesh, luego de que quemaran sus aldeas y los persiguieran hasta matarlos. La persecución contra esta población se incrementó con la divulgación de noticias y fotografías falsas a través del Facebook, red que ahora cuenta con 30 millones de usuarios y entre los que se ha generado un verdadero odio que ha derivado en actos de violencia inusitada contra la minoría musulmana.

Estas alertas no pueden pasar desapercibidas a los periodistas, quienes tenemos el deber de buscar la verdad, detectar las mentiras, ponerlas en evidencia. El director del periódico estadounidense The Washington Post, Martin Baron, decía que se combate a la información falsa fortaleciendo el periodismo de investigación. El periódico Libération de Francia ha establecido una unidad dedicada a la verificación de información para combatir las fake news. Propagar mentiras nada tiene que ver con libertad de expresión.

Comentarios