Médicos que defienden lo indefendible

¿Cómo combatir esta visión de que la medicina es un medio para ganar mucho dinero?

Esteban Ticona Alejo
12/01/2018 09:55 PM

La reciente huelga de 52 días organizada por los médicos que trabajan en los centros de salud pública nos ha dejado varias lecciones. Una primera constatación es que nos hemos vuelto dependientes de la medicina occidental. Los protagonistas de la huelga nos escupieron en la cara diciendo que han estudiado muchos años y que han invertido miles de dólares para recibirse de médicos(as), dando a entender que aplicaron y aplican la lógica y el razonamiento capitalista que vincula los réditos que obtienes según cuánto inviertes; además de su consiguiente búsqueda de estatus social de doctor(a).

Huelga recordar que esa medicina occidental se mide por el número de cirugías. Por ejemplo, cada vez hay menos partos naturales en el país, mientras, aumentan las cesáreas, que conllevan mayores riesgos de mala praxis, cuya existencia no quieren reconocer los médicos superestudiados. La pregunta lógica es ¿si tanto dicen saber, por qué entonces se registran tantos casos de negligencia médica?

Otra constatación es que la medicina occidental no es preventiva, sino invasiva, por cuanto concibe al cuerpo como un objeto-dinero. Esta es la lógica generalizada hoy en día; claro está que existen algunas excepciones. Hoy, por más que se visite a alguna clínica de gran prestigio, tan pronto te atienden te piden análisis, laboratorios, recetas caras, etc., etc. ¿Cómo combatir esta visión de que la medicina es un medio para ganar mucho dinero?

Tanto rechazo contra el abrogado artículo 205 del nuevo Código del Sistema Penal permite inferir que la mala praxis médica está bastante generalizada. Uno defiende algo con lo que está muy acostumbrado y le permite ganar mucho peculio. Ejemplos hay muchísimos, por citar solo un caso, una simple operación del tabique nasal dejó a una paciente con anosmia, es decir que ya no puede sentir los olores.

El conflicto también nos dejó otro resultado lamentable. No hemos escuchado la voz del Viceministerio de Medicina Tradicional, ni tampoco de las organizaciones de medicina indígena y popular, llámese kallawayas y otros, respecto a la huelga. A pesar de la paulatina occidentalización que sufrimos con la medicina colonial, tenemos todavía una práctica profunda de la medicina ancestral de nuestros pueblos. Nuestra Constitución Política del Estado la reconoce plenamente. Es hora de combatir con nuestra medicina ancestral el atropello de los médicos políticos. La medicina ancestral tiene como punto de partida la prevención de la salud, algo que no le interesa a la medicina occidental, porque no le reditúa ganancias.

Recientemente el presidente Evo Morales y dirigentes de la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), que aglutina a las principales organizaciones sociales del país, anunciaron la realización del Primer Encuentro Nacional por la Salud y la Vida, entre el 5 y 6 de marzo en la ciudad de Cochabamba. Se trata de un espacio propicio para generar nuevas políticas de salud, pero también para colocar como alternativa real a la medicina de nuestros ancestros, e incluso de otros pueblos, en la línea de la universalización de la salud. El encuentro anunciado para marzo debería impulsar la creación de un banco de datos así como una instancia de denuncia de casos de la mala praxis médica. Yo podría contribuir con esta instancia después de mi horrenda cirugía de la vesícula y sus consecuencias…

Uka janq’u mantila thathantanakaxa wali phiñasipxi. Jupanakax janiw suma qullapkiti, ma qawqhanikiwa suma qullapxixa. Ukatwa jan suma k’umarachasiñax ujkiti. Arsusipaxañasawa, jiwasanakan kullasiñanakax utjaskchistuxaya. ¿Janicha ukhamaxa?

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