Futbolistas, técnicos y dirigentes violentos

Ante estas prácticas segregacionistas-racistas, la  FBF muestra siempre total ineficiencia y silencio.

Esteban Ticona
04/10/2019 11:07 PM

En este último mes, el fútbol profesional boliviano, mejor dicho, la empresa privada del fútbol vivió hechos bochornosos. En un partido ante Guabirá, el zaguero de Oriente Petrolero Mario Cuéllar fue llevado en el maletero de un taxi hacia una clínica, porque el chofer de la ambulancia estacionada en la pista atlética del estadio Tahuichi no apareció en el momento de la emergencia. Cuéllar sufrió una fractura de peroné en la pierna izquierda, con luxación del tobillo cuando intentó bloquear el disparo de un oponente. Se anunció que se iba a iniciar un juicio “por omisión de socorro” a la empresa y al chofer. Aunque lo más probable es que se transe, y no pase nada para quedar con todos bien.

En otro partido, entre otras desazones, el delantero Tomás Bolzicco, de Aurora (Cochabamba), le cometió una falta al arquero Rubén Cordano, de Blooming (Santa Cruz), que fue cobrada por el árbitro. A pesar de ello, Cordano reaccionó malintencionadamente y se lanzó de cabeza contra las piernas del atacante, derribándolo. El árbitro no dudó en expulsarlo. El arquero tardó en salir de la cancha y, después de protestar por algunos minutos, se dirigió a la zona de los camarines. En el trayecto fue agredido por varios proyectiles lanzados desde las graderías y uno de éstos le habría golpeado en un ojo. Cordano cayó aparatosamente y fue sacado en camillas. ¿Uno de los proyectiles realmente lo impactó, o solo fue una teatralización? Porque minutos después se ve al arquero en la pista atlética pateando la ambulancia de SAR Bolivia. Además de dañar la pintura de la ambulancia, las bisagras de una puerta quedaron hundidas por el cierre violento del jugador.

La unidad SAR también atiende incendios y otras emergencias de rescate en Cochabamba, y ha comprado su equipamiento con donaciones. Por lo que pidieron a la dirigencia que se haga cargo de las reparaciones y que existan garantías para su trabajo. También pidió que Rubén Cordano se disculpe. Me parece un gran error requerir disculpas a un jugador violento. Como mínimo deberían procesar a Cordano para que pague los daños ocasionados y sea sancionado por atentar contra la propiedad privada y por el escándalo público ocasionado. Ahora que César Farías es director técnico de la selección boliviana y con gran currículo de violencia, seguramente Cordano será su mejor pupilo y lo convocará por ese perfil.

Durante el partido entre The Strongest y Blooming en la ciudad de La Paz, el exarquero Darío Rojas, asistente del club cruceño, le dio un manotazo a la cámara de la periodista Kathya Paredes, quien estaba cerca de la banca de suplentes. Esto provocó la reacción de su colega, Luis Butrón, quien estaba junto con la afectada. Luego, otras personas de Blooming salieron a increpar al periodista. Aquí lo que se produjo es violencia contra una mujer. No solo hay que enjuiciar al responsable, sino también sancionarlo para que aprenda a no ser insolente con las mujeres.

También se ha denunciado que en medio de estos escándalos el director técnico Erwin Sánchez incurrió en actitudes de racismo, discriminación y regionalismo. No sería la primera vez que este señor está en medio de escándalos racistas. Ante estas prácticas segregacionistas-racistas, la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) muestra siempre total ineficiencia y silencio. Está en juego la capacidad de su presidente, quien al parecer sabe más de camiones y viajes de larga distancia, que administrar una organización deportiva con tantos problemas; y que debiera luchar de manera frontal contra el racismo en el fútbol. Uka pilut mat’aqirinaxa ma p’inqawa muwasipxi. Uka Kurtano sataxa, takisiñampikiwa anatti.

* Aymara boliviano, doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos y docente en la UMSA

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