Apocalipsis 1,5

Oscar Paz Rada
08/11/2018 09:45 PM

Luego de consultar cerca de 6.000 estudios de investigación, el Panel Intergubernamental de Expertos del Cambio Climático (IPCC) presentó recientemente el Reporte especial sobre las implicaciones del calentamiento global de 1,5 grados Celsius con relación a la era preindustrial, siendo que en la actualidad el aumento de la temperatura, según este estudio, estaría en el orden de los 1,2 C˚, y que al paso que vamos el fatídico 1,5 C˚ de incremento llegaría en 2030.

Según alerta este informe, el aumento de la temperatura promedio del planeta por encima de los 1,5 C˚ implicaría el inicio de una severa crisis climática con efectos fatales. Si no se sobrepasa este umbral, los riesgos relacionados con el aumento de enfermedades transmitidas por vectores y una menor producción de alimentos se reducirían. Asimismo, se estima que los impactos en la biodiversidad serían menores. Sin embargo, con el calentamiento global que ya se registra de todas maneras se proyectan impactos climáticos de un nivel medio a alto, que podrían afectar a millones de personas. De allí la necesidad de trabajar en estabilizar cuanto antes los niveles de emisión de gases de efecto invernadero (GEI), de tal manera que la temperatura no sobrepase el umbral señalado.

Lamentablemente las noticias en esta materia no son alentadoras, pues, según el IPCC, los compromisos asumidos por los países en el Acuerdo de París resultan insuficientes para estabilizar el incremento de la temperatura, de allí que hagan falta compromisos adicionales. Además, luego de que Trump decidiera retirar a su país (el segundo mayor contaminante del planeta, solo por detrás de China) del Acuerdo de París; y la futura administración Bolsonaro en Brasil (el quinto país más emisor) adelantase que va a seguir la misma ruta, el escenario se perfila apocalíptico.

Por estos lados, el Gobierno Nacional y algunas municipalidades están trabajando positivamente en esta materia, al generar proyectos que podrían reducir la emisión de GEI como centrales fotovoltaicas y eólicas, el transporte por cable, buses de alta capacidad (PumaKataris y HuaynaBuses), y trenes eléctricos en Cochabamba y Santa Cruz. No obstante, hacen falta mayores esfuerzos, impulsando por ejemplo el uso de focos ahorradores, invirtiendo en la descontaminación de los ríos, combatiendo la forestación e impulsando la reforestación. Lo contrario (seguir ampliando la frontera agrícola, permitir el uso y la contaminación de recursos naturales sin control, aceptar el uso de agroquímicos en la agricultura a gran escala, incentivar la deforestación, etc.) nos conducirá a ser mucho más vulnerables ante los impactos del apocalipsis 1,5.

* Docente investigador de la UMSA, director del Proyecto reducción de riesgos de desastres – HELVETAS Swiss Intercooperation.

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