Guillermo Ruiz: Me encanta la libertad vertiginosa de la novela

La obra ‘Días detenidos’ es la primera novela del autor paceño. Se trata de un trabajo que le tomó tres años narrar al boliviano que vive en Francia. El lunes también se dieron a conocer los premios de poesía, lengua originaria, literatura infantil y literatura juvenil

Guillermo Ruiz Plaza, ganador del Premio Nacional de Novela 2018.

Erick Ortega 05/12/2018 03:15 PM
La Paz•

Estaba a punto de apagar el teléfono móvil para ir a dormir, allí donde vive eran las 22.15 más o menos. En ese momento recibió un mensaje de texto dándole la buena noticia... Un minuto después habló con La Razón. Guillermo Ruiz Plaza ganó el Premio Nacional de Novela 2018, con su obra Días detenidos. El lunes, el Ministerio de Culturas dio a conocer a los cinco ganadores de los galardones nacionales, además de Ruiz. El Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal es para Anuar Elías Pérez; el Guamán Poma de Ayala en Lengua Originaria se lo lleva Rubén Ilari Quispe; el Premio Nacional de Literatura Infantil tiene como ganador a Rudy José Terceros Lira; y el Premio Nacional de Literatura Juvenil está destinado a César Leonardo Herrera.

— ¿Cómo te enteras de que ganaste el premio nacional?

— Me escribió un amigo desde La Paz. Mira, estaba a punto de apagar mi celular para ir a dormir... en ese instante recibí el mensaje por WhatsApp.

— Ya no conciliarás el sueño...

— Tengo que conciliar el sueño, mañana tengo un día ajetreado. (En Francia hay cinco horas más, con relación a Bolivia).

— Vives en Europa

— Vivo en Albi, una ciudad del Mediodía francés. Estoy bien al sur. La ciudad grande más cercana es Barcelona. Soy profesor de lengua y literatura.

— Cuéntame, por favor, de ti y cómo llegas allá...

— Llegué aquí en septiembre de 2001 gracias a una beca académica. Llegué con la idea de estudiar filología hispánica (lengua, literatura e historia de España y América Latina) y luego regresar a la patria. Pero al final me quedé por motivos afectivos y personales. Aunque siempre llevo a mi patria en el corazón.

— ¿Tienes lista alguna fecha de retorno a Bolivia?

— No lo sé. Vuelvo a Bolivia cuando puedo. En todo caso ir a Bolivia me regenera. Así que trato de que no pase demasiado tiempo entre dos “visitas”.

— Imagino que tus labores profesionales te quitan tiempo para escribir...

— Bueno, yo lo veo al revés: mi labor profesional me permite escribir. No tengo que preocuparme por el dinero.

— Transitaste por distintos géneros literarios, lo cual no parece una tarea sencilla

— Empecé escribiendo poesía y solo después pasé a la prosa narrativa. También escribí cuento y ensayo... (entre sus obras están los libros de cuentos El fuego y la fábula, La última pieza del puzzle, Sombras de verano y Cosas que se pierden; como poeta escribió Prosas sacras y El tacto y la niebla).

— Reitero que transitar por diferentes géneros no parece una tarea sencilla

— Me gustan todos esos géneros: poesía, cuento, ensayo, novela. Pero en mi vida hubo momentos en que me obsesionaba la poesía casi exclusivamente, o el cuento casi exclusivamente. En los últimos años, mi obsesión ha sido la novela.

Claro, escribir bien en cualquiera de esos géneros es difícil. Todo lo que vale la pena es difícil.

— Explícame algo de la trama de la novela que fue premiada

— Escribir esta novela me ha tomado tres años y me ha encantado la libertad vertiginosa que da el género. Días detenidos se trata de un árbol de historias cuyo tronco son unos pocos meses en la vida de una mujer boliviana de mi edad (36). Es una inmigrante latina en Francia, está casada con un francés de familia acaudalada y, de pronto, en ese río que fluye de forma monótona, le sucede algo que va a cambiar radicalmente su vida y la de los suyos. Durante esos meses su vida va a suspenderse, de ahí el título de la novela.

— Por lo que cuentas, ¿el libro tiene algo de autobiográfico?

— No, para nada.

— ¿Qué añoras más de Bolivia?

— De Bolivia añoro el cielo y las montañas, y la comida, por supuesto. Pero, como buen errante, he tenido que aprender a cocinar nuestros platos para engañar un poco la nostalgia. Excepto las salteñas. Eso sí que es una misión imposible para mí.

El fallo del premio establece que Ruiz se presentó al concurso con el pseudónimo Douve. Reconoce el solvente manejo narrativo y una estructura sólida, entre otras cualidades de la obra del hombre que, poco después de conocer la noticia, se fue a dormir.

Migrante. Desde 2001 vive en Europa, en una ciudad de Francia, pero volver a Bolivia le ‘regenera’

Conocimiento. Ruiz está pendiente de lo que se escribe en el país y de las novedades literarias.

Géneros. La obra premiada es la primera novela del autor, quien antes hizo poesía, ensayo y cuento.

Galardón. Ruiz se hizo acreedor a Bs 81.000 y a una medalla, al ganar el Premio de Novela.

PERFIL

Nombre: Guillermo Augusto Ruiz Plaza

Profesión: Profesor

Nacimiento: La Paz, 1982

BOLIVARISTA Y ROCKERO

A sus 36 años vive mirando por el retrovisor el país (“patria” le dice a Bolivia). Explica que es un amante del fútbol y se declara bolivarista. Es de variados gustos musicales; se decanta por el rock en todas sus vertientes, también admira el funck, el jazz y la salsa.

OTROS GALARDONADOS

Anuar Elías Pérez.- Ganador del premio de Poesía

‘Escribir es el primer paso para cualquier actividad’

El poemario Simulacro de mudanza, de Anuar Elías Pérez, es la obra ganadora del Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal.

“Este es un libro en el que hablo del desgaste que puede presentar una relación, así como el envejecimiento de los rituales y objetos a lo largo de cada semana, cada mes” explica el autor mexicano nacionalizado boliviano.

Pérez nació en México en 1983. Vive en Bolivia desde 2005. Se nacionalizó en 2008.

Este es su primer poemario publicado. “Escribir para mí es el primer paso para cualquier otra actividad artística. Nos sirve para ordenar las ideas”, agrega.

El galardón, que lleva el nombre de la poeta Yolanda Bedregal, fue creado mediante Resolución Suprema 220062 el 20 de octubre de 2000, para distinguir a los ciudadanos dedicados a la expresión de ese arte.

El jurado estaba formado por Edwin Guzmán Ortiz, Camila Urioste,  Clevert Cárdenas, Eduardo Blanco y  César Antezana.

El premio de Bs 31.000 se entregará con los otros el 6 de diciembre de este año en el Centro Sinfónico Nacional (CSN).


César Herrera.- Ganador de Literatura Juvenil

‘La calle Jaén siempre despertó mi curiosidad’

El Premio Nacional de Literatura Juvenil, que desde 2013 se lanza simultáneamente al de Literatura Infantil, fue otorgado a la novela de misterio La Cruz de Jaén, la cual es obra de César Leonardo Herrera García, quien ya ganó el mismo premio cinco años antes.

El libro cuenta la crónica de un asesinato acaecido en la calle Jaén de La Paz en 1830. Está basado en una crónica del diario La Tribuna que el autor cruceño leyó.
“Esta calle y sus leyendas siempre me causaron mucha curiosidad. Pero necesitaba tener un soporte real”, cuenta el escritor.

Herrera se está especializando en la escritura de literatura juvenil. “Es la verdad. Hace dos meses La Hoguera publicó un libro mío, Las brujas de Naica”.

El ganador nació en Samaipata en 1976. Estudió psicología en México y regresó a su ciudad natal, donde aún reside, hace 10 años.

Herrera recibirá el jueves 6 de diciembre Bs 20.000. El premio es organizado gracias al Ministerio de Culturas, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones Sociedad Anónima (Entel), Santillana Editores e Illimani de Comunicaciones.


Rudy José Terceros Lira.- Ganador en la categoría Infantil

‘En Bolivia se puede vivir de la literatura’

El  Premio Nacional de Literatura Infantil, creado con el objetivo de fomentar la lectura y la escritura de obras de ficción para niños, lo obtuvo Rudy Terceros Lira con su obra Aventura en un pueblo perdido.

“Narra la historia de una niña que decide ir al pueblo de su abuela, un lugar muy alejado de la ciudad. Ella le cuenta historias de su familia que su nieta ni se imaginaba”, detalla Terceros sobre su novela que escribió en 2015 y que, tras tres años de reserva, decidió reescribirla para ser parte de la convocatoria.

“Esta historia nació de mi curiosidad por las vivencias que tenemos, pero no contamos. No creo en la inspiración, sino en el trabajo”, afirma el autor y agrega que “en Bolivia se puede vivir de la literatura debido a las regalías que se generan con los ingresos de los libros escritos, más allá de los incentivos”.  

Es la segunda ocasión que el escritor gana esta distinción. En 2013, fue premiado por Un zapato llamado Dere. “No creo que exista las categorías en la literatura, creo que es una sola y lo que la diferencia es que la infantil trata de decir cosas complicadas de manera sencilla”, concluye el ganador.


Rubén ilari Quispe.- Ganador del Guamán Poma

‘Este poemario manifiesta nuestra lengua aymara

El Premio Nacional Guamán Poma de Ayala en Lengua Originaria, que tras dos años de ausencia volvió a convocar a escritores de toda Bolivia, recayó ahora en Rubén Hilari Quispe con la obra en aymara Aruskipt’asipxañanakasakipunirakispawa (Todos debemos estar en constante comunicación).

“Es una recopilación de 49 poemas que los vengo escribiendo desde 2000. Describo las actividades que yo realizaba en mi ayllu, Walata (provincia Omasuyos)”, explica el autor, quien asegura haber llorado de la emoción por ser la primera vez que gana esta distinción.

Hilari señala que uno de los objetivos del poemario es mostrar el uso de la tecnología en las comunidades aymaras y cómo éstas ahora forman parte de su día a día.

“No hablo solo de las tradiciones de la comunidad, sino de toda la era digital que nos involucra. Este poemario manifiesta nuestra lengua aymara y se relaciona con los medios tecnológicos que ahora usamos como el Facebook o el WhatsApp”, agrega el también ciberactivista.

Recopilado en el último semestre de 2018, el texto también propone “recuperar la lengua aymara”.

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